911 en San Miguel de Allende: el n negocio de los ‘intocables’ del gobierno del michoacano Trejo

REDACCIÓN | NEWS

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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- Mientras tú esperas que contesten una emergencia, adentro juegan a los jefes, cobran sin trabajar y convierten el 911 en su patio de recreo.

Entre gritos, acoso, recomendados y “cotos de poder”, trabajadores del sistema de emergencias denuncian el caos que se vive dentro del C4 de San Miguel de Allende.

En San Miguel de Allende, marcar al 911 ya se volvió una ruleta rusa. Si nadie te contesta, si tu reporte tarda horas ( porque te preguntan de todo, poco falta para que te pregunten el color de tus calzones), si la patrulla nunca llega o si simplemente te dejan hablando solo mientras estás en una emergencia… según testimonios de empleados del propio sistema, no siempre es porque falte personal,  es porque adentro, el gobierno del alcalde de San Miguel de Allende, el michoacano Mauricio Trejo Pureco, convirtió la seguridad en un club privado de recomendados, protegidos y jefes inflados de ego que se sienten dueños del sistema.

Y PARA EMPEZAR “LAS RECOMENDACIONES”, Karina Moya Trejo, a quien sin experiencia ni condiciones para el cargo, la pusieron como directora del C4… desde que está en sus manos, el 911 cada día está peor.

Karina Moya Trejo, la “recomendada” que pusieron a cargo del 911 y desde entonces, el sistema de Emergencias es un desastre.

 

Trabajadores del área de telefonía y emergencias relataron a NEWS, que el problema no es la tropa, sino la cantidad de mandos y “jefecitos” que llegaron apadrinados por amistades, recomendaciones políticas y conexiones con el los recomendados por el ex secretario de Seguridad de Guanajuato, Álvar Cabeza de Vaca, que el michoacano puso de jefes de la Secretaría de Seguridad:

  • Arturo Gabriel Yáñez, de Guanajuato capital y Secretario de Seguridad
  • Christian Ortiz, de Guanajuato Capital y  sub secretario de la Seguirdad
  • Andrei Asís García Irazaba, de Guanajuato Capital subsecretario del subsecretario de la Seguirdad, señalados por no tener estrategia, ni rumbo, ni idea de lo que es terruño para poder controlar la inseguridad, y con cero interés en controlar el interior de las corporaciones, pero sí  usar el poder para robar novias a los de los informática y embarazar secretarias que luego mandan a abortar para “deshacerse del problema” y sus esposas e hijitos en Guanajuato capital no se enteren de sus amoríos en el terruño al que supuestamente llegaron a “trabajar” (ya sabes y ya sabemos quién eres 😉🫵 ).

“Nosotros somos los que tapamos el cagadero mientras ellos andan echando novia, paseando o jugando a ser importantes”, cuenta uno de los telefonistas, plenamente identificado.

Y mientras la ciudadanía cree que detrás del 911 existe toda una maquinaria de reacción inmediata, adentro la historia sería muy distinta.

 

“Tenemos demasiados jefes que solo se encargan de explotarnos, gritarnos, acosarnos y tratarnos como basura. No nos dejan ni ir al baño o al doctor, pero ellos sí pueden andar en el celular, paseándose por el edificio o hasta cobrando desde sus casas”, relatan trabajadores.

Según los testimonios, dentro del sistema hay empleados de confianza que ni siquiera se presentan a laborar, pero mantienen privilegios, horarios especiales y salario completo. Mientras tanto, a la base trabajadora le descuentan dinero, les cargan cuotas (un tipo moche por “trabajar”) y viven bajo amenazas constantes de sanciones absurdas.

“Nos bajan dinero a nosotros mientras otros ni trabajan y hasta cobran más”, relatan.

Los trabajadores también aseguran que el seguimiento a reportes ciudadanos muchas veces queda en segundo plano porque los obligan a realizar tareas ajenas a emergencias.

“Mientras alguien reporta un robo o una situación grave, nos mandan a lavar carros de los jefes para hacer valer su autoridad”, denunciaron.

Pero el señalamiento más delicado no solo habla de corrupción administrativa, sino de presuntos abusos y encubrimientos internos.

Uno de los relatos menciona un supuesto reporte relacionado con una directora y personal de seguridad señalado de presuntamente haber participado en un asalto contra trabajadores en la comunidad de La Tinaja.

Según trabajadores, ese reporte sí habría ingresado al sistema, pero aseguran que “nunca llegó a donde debía” porque la funcionaria estaría protegida políticamente.

“Dicen que no la pueden tocar porque está apadrinada”, señalan.

También denunciaron presunto nepotismo, acusando que familiares directos de mandos se encuentran dentro de nómina mientras el resto del personal apenas sobrevive.

Y como si el ambiente ya no fuera suficientemente tóxico, mujeres trabajadoras denunciaron acoso constante por parte de algunos compañeros y superiores.

“Hay hombres que saben que son intocables y por eso hacen lo que quieren. Muchas nos quedamos calladas por miedo a represalias”, cuentan.

Los testimonios describen un sistema donde incluso familias y mascotas ingresan a áreas restringidas mientras a los trabajadores les niegan permisos médicos o atención para situaciones familiares graves.

“Tienes un hijo enfermo y no les importa. Te quieren amarrado a la silla obedeciendo mientras ellos meten hasta a la familia al sistema”, denunciaron.

El hartazgo ya llegó a un punto crítico.

Según trabajadores del área de telefonía, existe conversación interna sobre una posible huelga o paro laboral para exigir la destitución de mandos y mejores condiciones.

“El sistema sin nosotros no funciona… y parece que ya se les olvidó.”

Mientras tanto, afuera, San Miguel de Allende sigue vendiendo la postal bonita para turistas.  Las calles empedradas, las terrazas, los hoteles de lujo y los discursos de seguridad “ejemplar”.

Pero adentro del sistema de emergencias, según quienes trabajan ahí, el verdadero reporte ciudadano es otro: un gobierno donde los recomendados mandan, los trabajadores sobreviven y las emergencias de la gente terminan atrapadas en los caprichos de quienes se sienten dueños del 911.

 

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