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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- San Miguel de Allende volvió a amanecer con olor a crisis política y no precisamente por las jacarandas.
La tarde de ayer martes 26 de mayo, el gobierno municipal encabezado por el alcalde Mauricio Trejo habría decidido darle las gracias al entonces director de Atención Ciudadana, Jonathan Stefanonni, luego del escándalo que explotó por el presunto cobro de un apoyo funerario que nunca habría sido entregado a la familia beneficiaria, apoyo que presuntamente fue promovido y solicitado por la regidora Diana Carmin Lino.
Sí… así como se lee.
El caso comenzó a levantar polvo luego de que trascendiera que un apoyo económico destinado para el entierro de un sanmiguelense sí fue cobrado, pero la familia jamás habría recibido el dinero. Y mientras unos seguían buscando el apoyo, otros ya hasta habían dado las gracias públicamente.
Lo que más llamó la atención fue que quien apareció agradeciendo el supuesto apoyo no fue la familia afectada, sino una empleada del kiosco de cobros del Gobierno del Estado ubicado en Plaza Real del Conde, con la cual, al parecer, tuvo contacto la regidora Diana Carmín Lino, quien también quedó salpicada en medio del escándalo político y administrativo.

En la foto (de derecha a izquierda): La familia Olvera Lino: Carlos Olvera, ex regidor de San Miguel de Allende, la regidora y Diana Carmín Lino, y el hijo de ambos.
Fuentes al interior del gobierno municipal señalan que Jonathan Stefanoni debía entregar la dirección desde ayer por la tarde. Sin embargo, la entrega-recepción no pudo concretarse debido a que el contralor nunca llegó. Fue hasta esta mañana cuando finalmente habría sido citado para realizar el procedimiento formal.
Y aunque en Palacio intentan bajar el volumen al tema, el ruido ya llegó hasta otras oficinas.
El apellido Stefanoni volvió a colocarse en el ojo público, pues el exdiputado panista Martín Stefanoni, padre de Jonathan, también habría resentido las consecuencias políticas del caso. Versiones internas aseguran que el escándalo terminó alcanzando incluso a su entorno familiar, relacionado con áreas gubernamentales y organizaciones civiles.
Mientras tanto, en San Miguel la raza ya empezó con la clásica pregunta incómoda: ¿Cómo es posible que un apoyo funerario aparezca como cobrado… pero nunca llegue a quien enterró a su familiar?
Porque una cosa es la grilla, otra el negocio… pero jugar con apoyos para entierros ya es otro nivel de descomposición.