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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- Ayer hace un año (para ser exactos el 17 de agosto del 2025), el barrio no olía a pólvora, sino a fiesta. En el Infonavit Malanquín era domingo por la noche y la banda andaba de manteles largos por la Virgen de San Juan de Los Lagos: sonidero, cervecita helada, rifas, antojitos y chamacos corriendo. Pura vibra de barrio.
Pero el jolgorio se pudrió en un segundo.
Hombres armados hasta las cachas, que hoy se supo, estaban en prisión domiciliaria acusados de asesinar a un taxista en la colonia San Felipe en abril del 2025, irrumpieron tirando plomo a diestra y siniestra. Iban por dos “objetivos”, pero en el fuego cruzado se llevaron “entre las patas” a pura gente inocente.
El saldo fue de pesadilla: tres almas arrebatadas, 17 heridos y cientos de familias rotas por el miedo.
Tras el horror, la Fiscalía del Estado de Guanajuato y el gobierno municipal de San Miguel de Allende, aplicaron el “ahora sí” se pusieron las pilas… o al menos eso simularon.
El gobierno del alcalde San Miguel de Allende, mandó a los empleados municipales de fiscalización a clausurar las tienditas de la esquina, a buscar permisos de los negocios que tenían décadas chambenado. Atiborraron las calles de operativos y le recetaron al barrio un “toque de queda” no oficial por semanas. La gente estuvo encerrada a piedra y lodo.
Pero con el tiempo, el agua volvió a su cauce y la vigilancia se esfumó en el aire.

Este año, la fiesta patronal no se armó. La paranoia sigue a flor de piel. Los organizadores prefirieron no jugársela tras presuntamente recibir mensajes de advertencia: nadie supo si eran amenazas reales o bromas de mal gusto, pero el miedo pegó tan duro que no quedó de otra más que cerrar las puertas del templo y guardar el sonidero para mejor ocasión.
Hoy, a un año de la tragedia, la bronca no es solo que la impunidad camine por las calles, sino las contradicciones oficiales. La gente se pregunta: si a las fichitas de la masacre ya las tenían bien ubicadas desde antes, ¿qué demonios hacían libres y no tras las rejas?
La fuga en la cara de los custodios
El rompecabezas huele mal. En julio de 2026, es decir, hace apenas unas semanas, la Fiscalía del Estado lanzó un comunicado presumiendo la detención y vinculación a proceso de Víctor Aarón alias “El Panadero” y Leonardo Rodrigo, por el asesinato de un taxista en la colonia San Felipe Neri ocurrido el 25 de abril de 2025. Según el reporte oficial, le dispararon a la víctima mientras pasaba corriente a un coche.
Lo turbio del asunto es que, según fuentes policiales de las que se reserva identidad por seguridad, estos dos “angelitos” ya estaban bajo prisión domiciliaria antes de la masacre del Malanquín, con vigilancia a cargo de policías municipales y estatales que tenían la orden de verificar frecuentemente que no se movieran de esa casa ubicada en una comunidad.
Sin embargo, enfrente de sus narices se les pelaron.
Y así “El Panadero” y su compinche se treparon a una camioneta roja, se vistieron con camuflaje militar, cargaron fierros y le cayeron al baile del Infonavit a sembrar el terror… el resultado ya todos lo sabemos.
LO DECOMISADO
Para el 26 de agosto del 2025, es decir, 10 días después de la masacre, la Fiscalía del Estado emitió un comunicado con las fotos de 4 detenidos, entre ellos Víctor Aarón “El Panadero” y Luis Rodrigo, los mismos que habían asesinado al taxista y los tenían prisioneros en su casa.
Pero hace 3 semanas, la Fiscalía sacó un boletín este 25 de julio de 2026 anunciando que los sujetos habían sido “capturados” por el crimen del taxista, ocultando que desde hace un año ya se les tenía procesados por la masacre.
Las fotos difundidas dicen más que mil palabras: en ambas fotos “El Panadero” y Luis Rodrigo lucen exactamente la misma vestimenta (sudadera gris y camisola café), con la única diferencia de una línea digital para “distinguirlos”.
Alguien dentro de las corporaciones está contando la historia a medias y mientras las autoridades ajustan su narrativa en boletines maquillados, en las calles de la Malanquín el miedo sigue mandando y la fiesta tuvo que ser clausurada.






