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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- En las comunidades rurales de San Miguel de Allende hay quienes aseguran que el gobierno municipal de San Miguel de Allende, a cargo del alcalde de extracción priista, el michoacano de origen, Mauricio Trejo Pureco, prácticamente los dejó a su suerte.
Los problemas se acumulan, las necesidades siguen ahí y, cuando los habitantes buscan respuestas, se encuentran con una administración que, según denuncian, aparece poco, resuelve menos y hasta tiene dependencias donde ni siquiera reconocen a las autoridades comunitarias.
El reclamo apunta directamente al gobierno encabezado por el alcalde Mauricio Trejo Pureco, a quien habitantes de comunidades cuestionan por lo que consideran un abandono de la zona rural mientras la atención y los recursos públicos se concentran en otros puntos del municipio.
Y es que lejos del San Miguel turístico, de las calles del Centro y de la postal que se presume hacia afuera, existe otro municipio: el de las comunidades que tienen que insistir, tocar puertas y prácticamente perseguir funcionarios para conseguir atención a problemas básicos.
* LOS NOMBRARON AUTORIDADES… PERO AL PARECER SE LES OLVIDÓ AVISARLE AL GOBIERNO
Pero el asunto se pone todavía más absurdo cuando los representantes de las propias comunidades llegan a dependencias municipales buscando realizar alguna gestión.
De acuerdo con los señalamientos, algunos delegados y autoridades comunitarias no reciben siquiera el reconocimiento correspondiente dentro de oficinas del propio gobierno municipal.
En pocas palabras: en su comunidad son autoridad, fueron designados para representar a sus vecinos, pero llegan a determinadas dependencias municipales y prácticamente tienen que explicar quiénes son.
La pregunta entonces es bastante sencilla: ¿Quién los nombró y quién debía informar a las dependencias municipales que esas personas son las autoridades reconocidas de cada comunidad?
Los representantes comunitarios deberían funcionar como el primer enlace entre los habitantes y las autoridades municipales, estatales y federales. Son quienes reciben quejas por caminos, alumbrado, agua, seguridad, basura, servicios y prácticamente cualquier problema que aparece en las localidades.
Pero difícilmente pueden hacer su trabajo cuando llegan ante el propio municipio y nadie sabe quiénes son, qué representación tienen o simplemente no les reconocen autoridad alguna.
* MUCHA FOTO, PERO POCA PRESENCIA EN LAS COMUNIDADES
El señalamiento de fondo va más allá de un trámite administrativo. Habitantes cuestionan que las comunidades parecen ser importantes cuando llega el momento de organizar eventos, tomarse fotografías, hacer reuniones políticas o presumir apoyos; pero cuando aparecen problemas cotidianos, la respuesta gubernamental tarda, se burocratiza o simplemente no llega.
Y ahí está la contradicción.
Los gobiernos presumen cercanía con las comunidades, pero existen representantes que aseguran encontrar puertas cerradas o funcionarios que ni siquiera saben oficialmente quién representa a determinada localidad.
Porque una cosa es aparecer en las comunidades cuando hay cámaras, eventos o programas para entregar, y otra muy diferente mantener comunicación permanente y resolver los problemas que todos los días enfrentan sus habitantes.
San Miguel de Allende no termina en el Jardín Principal ni en las calles empedradas que aparecen en las fotografías turísticas. También son sus comunidades rurales.
Son caminos, escuelas, campos, bordos, presas, alumbrado, seguridad, transporte y familias que pagan impuestos y tienen exactamente el mismo derecho a recibir atención de su gobierno.
Por eso el reclamo no debería reducirse a que una dependencia olvidó actualizar una lista.
Si las autoridades comunitarias no son reconocidas por las propias oficinas municipales, el problema revela una falla mucho más profunda: falta de coordinación, comunicación y acompañamiento desde el Ayuntamiento.
Mientras tanto, en las comunidades queda una sensación cada vez más fuerte:
para pedirles apoyo, llenar reuniones o salir en la foto sí saben perfectamente dónde encontrarlos; pero cuando ellos necesitan al gobierno, parece que hasta se les olvida quiénes son.
