REDACCIÓN | NEWS
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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- Pues resulta que no todo lo que despega logra completar el itinerario.
El viaje internacional que el alcalde de San Miguel de Allende, el michoacano de origen Mauricio Trejo Pureco, tenía contemplado por dos semanas entre Europa y Asia, terminó quedando más corto que los 4 carriles del libramiento Manuel Zavala que, en sus propias palabras, prometió: “dejar terminados, concluidos, al 31 de diciembre del 2024″…. y ya estamos en el 2026 y un carril de los “imaginarios”, ya hasta se desmoronó.
Lo que parecía una gira internacional de quince días acabó reducido prácticamente a una semana y ahora, según cuentan los pasillos del gobierno municipal, la directora de Desarrollo Económico, Tania Castillo de la Peña, mejor conocida en algunos círculos como “La Gorrona de los Viajes”, anduvo en friega buscando el primer vuelo disponible para traer de regreso al alcalde, porque el michoacano
Y es que mientras San Miguel seguía lidiando con problemas de seguridad, servicios públicos cuestionados y obras que duran más que una telenovela turca, el alcalde decidió cruzar el Atlántico para darse una vuelta por Mónaco, donde varios empresarios mexicanos aseguran haberlo visto disfrutando del ambiente exclusivo del Gran Premio de Fórmula Uno.
Nada barato el paseo.

Mónaco, para quien no esté familiarizado, es uno de los territorios más exclusivos del planeta. Apenas dos kilómetros cuadrados de lujo, yates, millonarios, celebridades y bancos.
Desde hace décadas es considerado uno de los paraísos fiscales más famosos del mundo debido a que sus residentes no pagan impuesto sobre la renta personal, situación que ha convertido al principado en refugio favorito de grandes fortunas internacionales. Un lugar donde los impuestos prácticamente son una leyenda urbana.
Quién sabe qué inspiración administrativa pueda encontrar un alcalde mexicano en un lugar donde los millonarios van precisamente para pagar menos impuestos.
Pero ahí andaba.
Después del paseo por la Fórmula Uno venía la segunda escala: Turquía. Específicamente Capadocia, la tierra de los globos aerostáticos, las postales de Instagram y los viajes que lucen espectaculares cuando no los paga uno.
Sin embargo, algo pasó.
La gira se desinfló más rápido que globo capadocio en tormenta.
Este martes, la directora de Desarrollo Económico habría dejado momentáneamente sus importantes tareas gubernamentales -que los ciudadanos siguen intentando descubrir exactamente cuáles son- para convertirse en agente de viajes de tiempo completo y encontrar la ruta más rápida de regreso a México.
Porque cuando urge volver, urge volver.
Así que probablemente el alcalde ya viene de regreso. No montado en la famosa escoba de oro con la que GISA y los vendedores de espejitos españoles suelen recorrer las oficinas públicas ofreciendo maravillas que luego terminan convertidas en cuentas millonarias para los contribuyentes. No. Esta vez vendrá en avión. Y siendo viaje de última hora, seguramente el boleto salió bastante más caro.
Las razones del apresurado retorno son tema de especulación política.
Coincidentemente, durante su ausencia se atravesaron varios acontecimientos incómodos: las declaraciones del exalcalde Luis Alberto Villarreal, el reacomodo político que comienza a cocinarse rumbo al 2027, la aparición de Romina Hernández -excolaboradora cercana de su administración- en un evento panista arropada por liderazgos blanquiazules, y el evidente nerviosismo que habría provocado en algunos integrantes del círculo rojo municipal.
Tan rápido fue el movimiento que ya hasta cuentan que algunos de sus asesores recibieron la encomienda de revisar qué hacer políticamente frente al fenómeno Romina.
Porque una foto en política puede valer más que mil boletines.
Y mientras eso ocurre, el alcalde que salió rumbo a Europa para hermanar ciudades, recorrer Mónaco, presumir Fórmula Uno y prepararse para los paisajes de Capadocia, terminó aplicando la más mexicana de las soluciones políticas:
“Mejor regrésame al rancho que se me está calentando la plaza.”
Capadocia tendrá que esperar. Las turbulencias venían desde San Miguel de Allende.
