REDACCIÓN | NEWS
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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- En una emergencia, los minutos cuentan. Pero también cuentan las palabras.
Y este lunes, mientras una familia enfrentaba la muerte de un ser querido, la autoridad terminó convirtiendo el caso en un ejemplo de cómo una mala comunicación institucional puede sembrar más dudas que certezas.
Desde las primeras horas de la mañana, cuerpos de emergencia que acudieron como primeros respondientes confirmaron que un hombre de aproximadamente 40 años había perdido la vida tras caer de un vehículo en movimiento dentro del fraccionamiento Magnolias.
La escena fue atendida por personal de emergencia y posteriormente quedó bajo resguardo de la Fiscalía General del Estado para el inicio de las investigaciones.
Hasta ahí, la información era clara.
Sin embargo, minutos despupés ocurrió algo difícil de explicar:
La Secretaría de Seguridad Pública Municipal, encabezada por Gabriel Arturo Yáñez, difundió un comunicado oficial con una versión completamente distinta. Según el boletín, la víctima era una mujer de 59 años que habría caído de un camión sobre la carretera a Dolores Hidalgo, a la altura de Residencial Magnolias.

El problema es que prácticamente ninguno de esos datos coincidía con lo ocurrido porque la víctima:
- No era una mujer.
- No tenía 59 años.
- No se cayó de un camión.
- No fue sobre la carretera a Dolores Hidalgo.
- Y tampoco sucedió “a la altura” del fraccionamiento, sino dentro de éste.
La pregunta inevitable es: ¿cómo La Secretaría de Seguridad y el gobierno municipal dieron esa información de manera oficial? ¿dónde salió esa información?
Porque no se trata de un error menor. Se trata de un comunicado oficial emitido por la dependencia encargada de informar a la ciudadanía sobre hechos de seguridad y cuyos elementos forman parte de la atención inicial de este tipo de emergencias.
Más preocupante aún es que, una vez que las inconsistencias quedaron evidentes, la Secretaría no emitió una fe de erratas, una aclaración o una rectificación pública. Simplemente dejó circular una versión que no coincidía con los hechos reportados en el lugar.
En tiempos donde las propias autoridades insisten en que la población no difunda rumores y consulte únicamente fuentes oficiales, resulta indispensable que esas mismas fuentes sean las primeras en verificar lo que publican.
La confianza ciudadana no se construye con comunicados rápidos, sino con información correcta.
Porque cuando la autoridad se equivoca y no corrige, no solo confunde a los sanmiguelenses; también debilita la credibilidad de la institución encargada de informar.
Ahora corresponderá a la Fiscalía General del Estado determinar las circunstancias exactas en las que perdió la vida el hombre. Pero hay otro expediente que también queda abierto: el de la comunicación oficial, donde este lunes la precisión también terminó siendo una víctima.