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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- Este domingo debía ser el día grande en el Malanquín.
Música, alborada, banda, locos, danzas, tómbola, castillo y cientos de familias en las calles para celebrar a la Virgen de San Juan de los Lagos. Pero esta vez no hubo fiesta.
La celebración fue suspendida y el barrio amaneció entre el silencio, la incertidumbre y una fuerte presencia de corporaciones de seguridad.
Desde ayer comenzó a circular en diferentes grupos y hasta por policías, el mensaje que advertía que la festividad quedaba cancelada. Los motivos no han sido informados públicamente. Nadie quiere hablar demasiado y entre organizadores y vecinos prevalece el silencio.
Lo único evidente este domingo es que la fiesta no se realizó. Las primeras señales llegaron desde la madrugada.
Para las 6:30 de la mañana estaba programada la alborada, pero no hubo alborada. Después, a las 9:00 de la mañana, estaban anunciadas las tradicionales mañanitas acompañadas por banda, pero tampoco llegaron los músicos.
Había personas esperando el recorrido y las actividades desde temprano, pero nada ocurrió.
De acuerdo con versiones recogidas en el lugar, los organizadores habrían recibido llamadas que los alertaron y finalmente decidieron no salir ni continuar con los festejos.
Hasta el momento no existe una explicación pública que permita establecer qué pasó o cuál fue exactamente la advertencia.
Y mientras la música desapareció, llegaron los uniformes.
El templo permaneció cerrado, los vendedores comenzaron a guardar sus cosas y en las calles del Malanquín había más presencia de policías municipales, estatales y elementos de la Guardia Nacional que personas celebrando.
Una imagen completamente distinta a la que este barrio vive cada año durante una de sus festividades religiosas más importantes.
Para las 3:00 de la tarde de este domingo, estaba anunciada la participación de los tradicionales cuadros de locos y las danzas. Pero a las 3:00 de la tarde el lugar estaba prácticamente vacío de festejos: sin danzas, sin locos, sin música y con los puestos levantándose. El templo ni siquiera abrió sus puertas.
Desde la noche del sábado, patrullas que recorrían la zona también habrían informado sobre la suspensión del evento. La iglesia fue cerrada y las corporaciones de seguridad tomaron posiciones en diferentes calles del Malanquín.

🔴 UN AÑO DESPUÉS, EL MIEDO SIGUE AHÍ
La suspensión pesa todavía más porque ocurre un año después de una de las tragedias que más han marcado al Malanquín y a San Miguel de Allende.
Durante la festividad del año pasado, hombres armados irrumpieron en el festejo que se desarrollaba en el atrio del templo de la Virgen de San Juan de los Lagos y abrieron fuego.
Tres personas perdieron la vida y más de 17 resultaron lesionadas, dejando una herida que los habitantes del barrio todavía recuerdan.
Ese día no se olvida, ni se olvidará en el Malanquín.
Y un año después, cuando la comunidad esperaba recuperar su fiesta, la tranquilidad parece no haber regresado por completo. Esta vez no hubo disparos durante la celebración porque, sencillamente, la celebración no llegó a comenzar.
Para este domingo estaba preparado prácticamente todo. Habría alborada, mañanitas, locos, danzas, celebraciones religiosas junto al padre Pablo Figueroa, una tómbola durante el día y, alrededor de las 8:00 de la noche, la quema del tradicional castillo.
Nada de eso ocurrió.
La fiesta había comenzado desde días anteriores con algunas actividades, incluido el recorrido realizado por taxistas y camioneros, pero el programa principal quedó detenido.
Hoy el Malanquín está triste.
Tristes están los fieles de la Virgen de San Juan de los Lagos que esperaron todo un año para volver a celebrar. Tristes también los comerciantes, las familias y quienes durante semanas trabajaron para preparar la fiesta.
Y triste está también el comité organizador, cuyos integrantes, según las versiones recabadas, recibieron llamadas tras las cuales optaron por suspender la celebración.
Por ahora quedan muchas preguntas y pocas respuestas. ¿Qué ocurrió? ¿Quién hizo esas llamadas? ¿Qué riesgo existía para que una festividad completa tuviera que detenerse? Las autoridades tendrán que aclararlo.
Lo cierto es que este domingo, el día que debía ser el más alegre del año en el Malanquín terminó convertido en calles vigiladas, puestos desmontados y un templo cerrado.
La fiesta no terminó temprano….La fiesta ni siquiera empezó.
