REDACCIÓN | NEWS
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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- La inseguridad en San Luis Potosí volvió a exhibirse sin pudor: la avanzada y equipo de protocolo de la presidenta Claudia Sheinbaum fue asaltada en la Carretera 57, rumbo a Matehuala, usando el ya conocido método de ponchallantas.
Los delincuentes despojaron al staff de celulares, equipo de comunicación, cámaras y pertenencias personales, dejándolos prácticamente con lo puesto. La reacción de seguridad fue tardía, y aunque horas después se desplegó un operativo en Charco Cercado, Guadalcázar, no se informaron resultados.
Versiones señalan que el hecho provocó enojo en altos mandos federales y que incluso una posible visita presidencial a SLP habría quedado en duda. Ya existe carpeta de investigación en la FGR, pero el mensaje fue claro: en la 57 no hay excepciones, ni siquiera para la avanzada presidencial.
El asalto también dejó al descubierto lo que usuarios de esta carretera denuncian desde hace meses: la 57 es una ruta de alto riesgo, donde los ponchallantas, asaltos y robos ya son parte del paisaje, mientras la vigilancia aparece solo después del susto y para la foto.
Porque si a un equipo presidencial lo bajan así, imagínese lo que vive a diario el ciudadano común, el transportista o la familia que cruza ese tramo sin escoltas ni protocolos. En la 57, el peligro no distingue cargos… solo oportunidades para el crimen.

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