Fiesta, golpes y silencio oficial: la noche que la policía actuó como guarros de los negocios del Alcalde

REDACCIÓN | NEWS

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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- El fin de semana pintaba para exceso, glitter y desvelo largo para un grupo de potosinos que se vinieron a San Miguel de Allende de rol… pero terminaron viviendo un capítulo que ni en sus peores afters habían imaginado.

Se trata de los hermanos Campos Anguiano y Araiza Riedel, identificados como empresarios potosinos, que llegaron con la misión clásica de diciembre: despedida de soltero + posada navideña + alcohol level Dios y todo iba bien hasta que llegaron a los bares ligados con el alcalde del terruño (SALA DE DESPECHO, REPUBLICA, BOTANERO VEINTIUNO Y CHAVORRUCO X) , que no solo tienen guarros privados, sino una Policía Municipal literalmente para servir y servirse de ellos.

Y es que no era cualquier fin de semana, ni cualquier zona: los bares de esa cuadra —incluida la famosa Sala de Despecho— están directamente relacionados con propiedades del alcalde. Y afuera de esos lugares, según testigos, la fuerza pública fue usada para irse contra clientes que “incomodaban”. ¿Casualidad? ¿Protección VIP para los negocios del patrón? Ahí queda la pregunta.

El principio del caos

Todo empezó el 13 de diciembre del. 2025, dentro de la Sala de Despecho, ese bar donde la lágrima sale solita y donde, al parecer, el servicio no siempre es tan dulce como las canciones de despecho. Según quienes estaban ahí, los potosinos discutieron con una mesera y con el gerente del negocio ligado al maltratado, por el tema de un pésimo servicio y falta de atención. El ambiente se calentó y la “solución” del staff fue clara:

—“Mejor váyanse al bar de enfrente.”

¿El bar de enfrente? El República, otro negocio ligado al alcalde, donde hasta les dijeron que se llevaran las botellas, su servicio y nomás cambiaran de lugar. O sea, cambiarlos de un bar del alcalde… a otro bar del alcalde. Control de daños versión SMA.

Los potosinos, como quien cambia de fiesta dentro de la misma casa, agarraron sus botellas y se dispusieron a cruzar la calle. Pero la fiesta no alcanzó ni a cambiar de dirección.

¡¡¡¡Ya afuera, la cosa explotó!!!

Cuando apenas iban saliendo, DOS POLICÍAS ya estaban ahí parados, como si los hubieran llamado antes de tiempo. Como si supieran que los “incómodos” estaban por salir.

El punto: Los policías no llegaron por un reporte ciudadano, ni porque asaltaron a alguien, ni porque dispararon contra alguien, llegaron por un conflicto dentro de un bar en la propiedad del alcalde, el michoacano Mauricio Trejo.

Ahí se armó el zafarrancho. Volaron vasos, volaron palabras, voló hasta la paciencia de más de uno.

Incluso se vio a guarros y personal del bar levantando y escondiendo objetos del suelo, como si quisieran borrar cualquier pista de que el problema original había empezado dentro, totalmente documentado en video.

El golpe más fuerte no fue en la fiesta… fue contra una mujer

Aunque se quiso manejar que “dos policías resultaron lesionados”, la realidad, según versiones, es otra: solo un policía fue herido, el mismo que terminó con el cachete cosido con 8 puntadas

Sus compañeros lo atendieron

La segunda persona lesionada no era policía, sino una joven que estaba grabando los hechos. Una mujer policía —en lugar de contener la bronca— le arrebató el teléfono, la golpeó y la azotó contra el pavimento, dejándola inconsciente, sin auxilio, sin ambulancia y sin atención inmediata.

La seguridad pública, esa que debería proteger, terminó usándose como si fuera seguridad privada deluxe de los negocios del alcalde.

Ni a El República los dejaron llegar

Testigos afirman que, pese a que los potosinos solo querían caminar unos metros hacia El República, tampoco los dejaron entrar, porque el operativo ya estaba montado. La instrucción parecía clara: “Aquí no pasan” y ahí comenzó el enfrentamiento porque los potosinos, según testigos, cometieron “el error” de al parecer, ponérsele al tú por tú ante la prepotencia y mal trato de una mesera y el gerente del negocio relacionado con el alcalde Mauricio Trejo.

Lo que pasó después,  ahí te va en video:

La noche que debía ser fiesta… terminó siendo un escándalo

Lo que iba a ser una despedida de soltero con posada navideña terminó convirtiéndose en:

  • Una bronca afuera de bares ligados al alcalde,
  • Uso de fuerza pública para atender “conflictos internos” de sus negocios,
  • Una mujer azotada y desmayada,
  • Un policía con el cachete cosido,
  • Videos circulando por toda la región,
  • Y un alcalde gritando “nacos” como si fuera micrófono abierto en su propio antro.

San Miguel de Allende volvió a ser trending, pero no por su belleza, ni por su turismo, ni por su magia…Sino por otro  capítulo oscuro donde fiesta, poder y fuerza pública se revuelven en el peor combo posible.

Y mientras todo se tensaba, el alcalde Mauricio Trejo Pureco, lejos de calmar los ánimos, decidió aventarse la frase para los visitantes potosinos que ya anda rolando por todo doquier: “Son nacos, nacos, nacos.” 

Así que si vienes mientras sigue este gobierno, es lo que te espera.

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Comments

Gustavo Solis

La verdad esto sucede desde que permitieron funcionar estos establecimientos. Y todo es obra de los gobiernos de los Villarreal si ellos no hubieran empezado, el pueblo no estaría así

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