Luis Felipe Nieto Gamiño: el legado que sigue vivo en la tierra y en la memoria de San Miguel de Allende

REDACCIÓN | NEWS

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SAN MIGUEL DE ALLENDE .- A un año de su partida, el legado del arqueólogo, autor y director del proyecto de investigación de la zona arqueológica “Cañada de la Virgen”, Luis Felipe Nieto Gamiño, sigue tan vivo como las piedras que estudió y los pueblos que honró. Su trabajo no solo reveló vestigios antiguos, sino también la verdadera raíz de lo que somos como sanmiguelenses: una comunidad con historia, identidad y orgullo ancestral.

Su investigación trascendió la ciencia para convertirse en un acto de amor hacia San Miguel de Allende. A través de su mirada, entendimos que el pasado no está enterrado, sino que late bajo nuestros pies, recordándonos de dónde venimos y por qué luchamos por esta tierra.

El maestro Luis Felipe Rodríguez, cronista de la ciudad, lo recuerda no solo como un apasionado del pasado, sino como un hombre de acción en el presente: promotor de las Jornadas Kids First, catedrático de la Universidad de Guanajuato, y defensor del deporte y la cultura en su querido San Miguel.

Así, entre historia, enseñanza y comunidad, Luis Felipe Nieto Gamiño dejó más que descubrimientos: dejó el mapa espiritual de nuestra identidad, una huella imborrable que sigue marcando el rumbo de quienes creemos que conocer el pasado es la forma más digna de construir el futuro.

Arquitecto Luis Felipe Nieto Gamiño.

EN SU MEMORIA

“Ayer, 16 de octubre, recordamos con profundo cariño y admiración a nuestro gran arqueólogo sanmiguelense y amigo Luis Felipe Nieto Gamiño, por los grandes logros que alcanzó y por el legado invaluable que nos dejó.

Durante un emotivo homenaje, el antropólogo e historiador Alberto Aveleyra compartió con nosotros los momentos más destacados de su trayectoria, resaltando la importancia de sus descubrimientos científicos y arqueológicos que revelaron la grandeza de las culturas mesoamericanas que habitaron el municipio de San Miguel de Allende. Gracias a su incansable trabajo y visión, hoy contamos con la Sala Izcuinapan en el Museo Histórico Casa de Allende, donde se resguarda y comparte parte de nuestra memoria ancestral.

Hijo de San Miguel, Luis Felipe mostró desde muy joven una profunda vocación por la historia y la arqueología. Tras obtener su título en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), dedicó su vida al estudio de nuestra región, recorriéndola durante años con una entrega ejemplar. En su calidad de investigador del INAH, configuró en la década de los ochenta el Atlas Arqueológico de Guanajuato, publicó diversos artículos científicos y mantuvo una estrecha colaboración con destacados historiadores y arqueólogos de todo el país.

Cabe destacar el papel fundamental que tuvo en la creación y consolidación del Museo Histórico Casa de Allende, el cual impulsó con gran dedicación como director y desde la Asociación de Amigos del Museo. Su compromiso con la defensa del patrimonio cultural de San Miguel fue constante e inspirador.

 

Sin embargo, fue la arqueología su gran pasión. Se entregó plenamente a los trabajos pioneros de exploración y restauración de la zona arqueológica de Cañada de la Virgen, la cual se encontraba en el abandono.

En esta misión, asignada por el INAH, contó con la valiosa colaboración de Don Patterson, investigador residente en San Miguel, y de un equipo de colegas y trabajadores a los que siempre apoyó y formó con paciencia y generosidad. Durante más de diez años desarrollaron una labor continua y rigurosa que aportó información esencial para la historia de Mesoamérica.

Lamentablemente, este extraordinario trabajo fue interrumpido de forma absurda y arbitraria a finales de los años noventa, debido a intereses ajenos al quehacer científico, involucrando a los nuevos propietarios del terreno y a altos funcionarios del INAH durante el gobierno de Vicente Fox. Fue una gran injusticia y un golpe muy duro para Luis Felipe y Don Patterson, quienes habían hecho de Cañada de la Virgen la gran misión de sus vidas.

Hoy honramos su memoria, su amistad y su legado, acompañando a su esposa Rosa Velázquez y a su familia en este recuerdo lleno de afecto y gratitud.

Luis Felipe Nieto Gamiño nos deja una lección profunda: que la pasión por el conocimiento, la defensa de la verdad y el amor por nuestras raíces son caminos que iluminan el sentido de quiénes somos y de dónde venimos.

*** FUENTE: Cronista de SMA, Luis Felipe Rodriguez/ Ana Solis/ INAH 

Al maestro Luis Felipe Nieto Gamiño con respeto.

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