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FOTOS: LORENZO ALMAGUER
SAN MIGUEL DE ALLENDE.- Entre el estruendo de la pirotecnia, el sonido de las bandas, las danzas y la alegría desbordada, San Miguel de Allende volvió a vivir su tradicional Alborada, la fiesta que anuncia la llegada del día grande en honor a San Miguel Arcángel, el santo patrono de esta ciudad patrimonio.
Desde la noche del viernes, miles de sanmiguelenses y visitantes se reunieron en las calles del centro histórico para participar en una de las celebraciones más queridas del año. Con mojigangas gigantes, estrellas de colores, cohetes, bandas de viento y comparsas, la ciudad se llenó de ritmo y movimiento en una jornada que duró hasta el amanecer.
“La Alborada es el pretexto perfecto para no dormir”, dicen los sanmiguelenses, pues es una noche donde las familias, amigos y visitantes esperan en vela el momento de salir por las calles a bailar y celebrar a su protector celestial, San Miguel Arcángel —quien, según la tradición, es el vigilante y guardián del pueblo.
🌟 ¿Qué es la Alborada?
La Alborada es una de las festividades más representativas de San Miguel de Allende y tiene más de un siglo de historia. Su origen se remonta a la tradición de recibir con música y alegría el amanecer del día dedicado al santo patrono, una manera simbólica de “despertar” a San Miguel Arcángel para celebrar su fiesta principal el 29 de septiembre (aunque las celebraciones suelen extenderse por varios días).
Cada año, diversos barrios y gremios organizan sus propias danzas, peregrinaciones y ofrendas, que culminan en el centro con un espectáculo de pirotecnia monumental, el sonido de los cohetes y una fiesta que combina devoción, cultura y fiesta popular.
Así, entre risas, música y pólvora, San Miguel volvió a demostrar por qué su Alborada no es solo una tradición, sino un símbolo vivo de identidad, fe y orgullo comunitario.
🕊️ “San Miguel no duerme… porque celebra al que lo cuida.”



