Redacción
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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- San Miguel de Allende fue testigo de una noche cargada de confesiones, humor y mucha actitud, cortesía de la inigualable Verónica Castro, quien se robó el reflector en el Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF) con una charla íntima, fuerte y sin pelos en la lengua.
Frente a un auditorio lleno, la diva mexicana soltó verdades sobre su paso por una industria donde —según sus palabras— “siempre hubo muchos, pero hay que saber torear”. Con aplausos y carcajadas, la ganadora del Emmy honoríficodemostró que el temple no se improvisa:
“Algunos pensaron que era bruta, pero solo los toreaba”.
Con su estilo filoso, reflexionó sobre el cambio en la representación femenina en las telenovelas:“Antes llorábamos por el hijo, por el marido, por la abuelita… ahora se van más a lo práctico, incluso a los balazos”.
Y soltó la bomba de la noche: una nueva versión de Rosa Salvaje, moderna, fuerte, callejera… y con cuchillo si hace falta.
“Una Rosa que luche, que venda, que no se haga la tonta. ¡Hay que enfrentarse!”.
A su lado, su hijo Michel Castro, cineasta y eterno cómplice, dejó claro que su madre sigue siendo la estrella:
“No la dirigía, la cuidaba. Siempre la cuidaré”.
Verónica también alzó la voz por los adultos mayores y contra la violencia en México:
“No entiendo esta violencia, no me cabe en el pecho… y ahora que entré a la tercera edad, me doy cuenta de lo olvidadas que estamos”.
¿Una bioserie de su vida? Dice que no está convencida, pero lanza el guiño:
“Ya se dicen muchas cosas de mí en redes… que ni yo sabía”.
Con la frescura de siempre y una lucidez que corta como navaja, Verónica Castro demostró que no solo sigue vigente… ¡sigue mandando! 🎤💥
**** Con info de GIFF


