Redacción
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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- El domingo 29 de junio, el silencio de la tarde en el rancho de Galvanes fue interrumpido por un sonido que hizo eco en la zona rural de San Miguel de Allende.
Fue en el camino de terracería que conecta la comunidad de Los Trojes de Belén con Galvanes, cuando vecinos escucharon el ruido de llantas derrapando con fuerza, seguido por el arranque acelerado de un vehículo que se alejaba a toda velocidad.
Minutos después, lo impensable: sobre el camino, el cuerpo de un hombre yacía abandonado. Su cuerpo mostraba señales evidentes de una agresión brutal. Golpes severos, múltiples heridas… y disparos. La violencia lo alcanzó, lo tumbó, y lo dejó solo, en la tierra seca de una vereda por la que seguramente muchas veces alguien pasó con confianza.
De acuerdo con la información confirmada por la Fiscalía General del Estado de Guanajuato, hasta el momento el hombre no ha sido identificado. Su cuerpo permanece bajo resguardo, esperando que alguien -un familiar, un ser querido- lo reconozca y lo devuelva a casa. Ese lugar al que ya no pudo regresar por sí solo.
La escena está siendo investigada como homicidio doloso, y elementos de Servicios Periciales realizaron el levantamiento del cuerpo y el procesamiento del lugar para buscar indicios que puedan ayudar a esclarecer lo ocurrido.
Este crimen se suma a los múltiples hechos violentos que han sacudido a las comunidades rurales de San Miguel de Allende, donde la tranquilidad del campo ha sido interrumpida cada vez con más frecuencia por la presencia del crimen y la impunidad.
Hoy, un hombre sin nombre ha sido víctima de un acto brutal. Y mientras las autoridades trabajan para identificarlo y dar con los responsables, su historia queda, por ahora, como un cuerpo tendido en el camino… como una herida más que aún espera justicia.
**** CON INFO DE: Ana Solís/ Fiscalía Del Estado