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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- Ni el gobierno de San Miguel de Allende se salva de la delincuencia… y eso ya dice mucho.
El pasado miércoles por la tarde, una camioneta oficial del gobierno municipal fue robada con lujo de violencia cerca de la cortina de la presa Allende, en un hecho que vuelve a poner bajo la lupa no solo la fallida estrategia de seguridad por parte del gobierno local y las carreteras, sino también la forma en la que opera la administración encabezada por el michoacano de nacimiento, Mauricio Trejo Pureco.
De acuerdo con información recabada, tres hombres armados interceptaron a Leonardo Ontiveros, recientemente incorporación al aparato municipal en el grupo de los “fuereños” procedentes de Guanajuato capital, encabezado por el asesor del Tesorero Raúl Vallejo, Christopher Domingo Carrillo Espinosa quien puso como contralor a su hermano Humberto Carrillo Espinosa lo amagaron a punta de pistola y lo bajaron de la unidad oficial, una camioneta S10 de reciente adquisición. La camioneta no ha sido recuperada.
Pero aquí no acaba la historia… apenas empieza.

Camionetas oficiales… ¿para uso personal?
El robo ocurrió cuando el empleado municipal se dirigía, en miércoles, a su casa rumbo a Guanajuato capital, lo que ha encendido críticas sobre el uso de vehículos oficiales y combustible pagado por los sanmiguelenses para traslados personales.
No es la primera vez que se señala que personal traído de la capital del estado utiliza recursos públicos para ir y venir de sus domicilios. Esta vez, la inseguridad alcanzó justo a uno de ellos.
La “camada” que llegó con padrino
Leonardo Ontiveros no llegó solo. Forma parte del grupo de funcionarios vinculados a Christopher Domingo Carrillo Espinosa, personaje señalado por haber colocado a familiares y cercanos dentro del gobierno municipal.
Entre los nombres que giran en este círculo destacan:
- Humberto Carrillo Espinosa, actual contralor
- Familiares directos y cercanos en distintas áreas
- Y proveedores ligados al mismo entorno
Todo esto, en una estructura que debería vigilar el uso correcto de los recursos públicos… pero que hoy está en el centro de la polémica.
Contraloría bajo sospecha
El dato que más ruido genera es que tanto Contraloría como Control Interno, áreas encargadas de supervisar irregularidades, estarían integradas por perfiles provenientes del mismo grupo, lo que pone en duda su independencia.
Y mientras deberían estar auditando… ahora son protagonistas de un episodio que mezcla inseguridad, uso de recursos públicos y señalamientos de posibles redes de influencia.
Este no sería el primer incidente que afecta a estas áreas. Sin embargo, el caso ha intentado manejarse con bajo perfil, pese a que la unidad robada no ha sido recuperada.
Fuentes señalan que los funcionarios ya estarían identificados por grupos delictivos, lo que agrega un nuevo foco rojo en materia de seguridad… y ellos lo saben pues varios, entre ellos Christopher Domingo Carrillo Espinosa, ni a trabajar fue al principio de esta semana.
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Entre la inseguridad y el desorden
El robo no solo exhibe la vulnerabilidad de los funcionarios, sino también una cadena de decisiones que hoy pesan:
- ⚠️ Uso de recursos públicos para fines personales
- ⚠️ Concentración de poder en grupos cercanos
- ⚠️ Falta de controles realmente independiente
En pocas palabras: cuando los que deberían vigilar… terminan en el ojo del huracán, algo no está funcionando.
La pregunta que queda: ¿Fue un hecho aislado… o el síntoma de algo más grande?
Porque en San Miguel de Allende, lo que empezó como un asalto más… ya se está leyendo como otro capítulo de un gobierno fallido, que no logra escapar de la polémica, ni ofrecer seguridad ni a sus propios empleados.

