Nace la Parroquia 88 de la Diócesis de Celaya…. y está en la Presa Allende en SMA

REDACCIÓN | NEWS

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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- Entre aplausos, lágrimas, abrazos y corazones llenos de esperanza, la comunidad de la Presa Allende vivió una tarde que difícilmente se va a borrar de la memoria de cientos de familias. El pasado 7 de mayo, no fue un día cualquiera.

Fue el día en que oficialmente nació la Parroquia de la Santísima Virgen de Guadalupe, convirtiéndose en la parroquia número 88 de la Diócesis de Celaya.

La emoción se sentía en el aire.

Desde temprano comenzaron a llegar familias enteras, adultos mayores, jóvenes, niños y fieles de distintas comunidades que se reunieron para ser parte de un momento histórico para esta zona de San Miguel de Allende. Entre cantos religiosos, rezos y miradas llenas de orgullo, la comunidad celebró no solo un decreto religioso, sino el inicio de una nueva etapa espiritual.

La ceremonia fue presidida por el Pbro. José Jesús Palacios Torres, en representación del Obispo de la Diócesis de Celaya, Mons. Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, quien destacó que esta nueva parroquia representa un símbolo de esperanza, unidad y crecimiento para la Iglesia.

Y es que la fe, cuando nace desde abajo, desde la gente sencilla, desde las comunidades que durante años caminaron juntas, termina convirtiéndose en algo enorme.

Durante la homilía, hubo palabras que tocaron el corazón de los presentes:

“Nuestra Diócesis se alegra por esta nueva parroquia, pues se convierte en un signo de fe y esperanza para todos”.

Muchos no pudieron contener las lágrimas.

La nueva parroquia integrará a 25 comunidades que anteriormente pertenecían a las parroquias de San Antonio, Santa Cruz de San Miguel de Allende y San José del Joconoxtle en Dolores Hidalgo. Para muchos habitantes, esto significa sentirse finalmente acompañados, escuchados y parte de una sola gran familia.

Uno de los momentos más emotivos fue la presentación oficial del primer párroco de esta nueva comunidad: el Pbro. Omar Hugo Corona, quien llegó con humildad, nervios y una sonrisa sincera que rápidamente conectó con la gente.

El recibimiento fue cálido, lleno de aplausos y muestras de cariño. Ahí no hubo protocolos fríos. Hubo pueblo. Hubo fe. Hubo comunidad.

Visiblemente conmovido, el Padre Omar habló por primera vez a quienes ahora serán su nueva familia parroquial:

“Querida parroquia: ustedes y yo comenzamos una nueva experiencia. Dejemos que Jesús, el Buen Pastor, nos lleve en el día a día y, junto a la Virgen de Guadalupe, oremos juntos”.

Y bastó escuchar esas palabras para entender que no solo se inauguró una parroquia. También comenzó una historia.

La Presa Allende hoy no solo tiene un nuevo templo espiritual. Tiene una nueva esperanza, un nuevo punto de encuentro y un lugar donde la fe seguirá haciendo barrio, comunidad y familia bajo el manto de la Virgen de Guadalupe.

 

 

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