REDACCIÓN | NEWS
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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- El michoacano de origen, Mauricio Trejo Pureco y alcalde de San Miguel de Allende, ya anda preparando otro viajecito a España. Porque claro… mientras acá la gente batalla con la basura, los jardineros lloran sus $700 pesos menos en su sueldo y el servicio de Limpia parece capítulo postapocalíptico, allá lo esperan los viñedos, los vinos, los jamoncitos finos y los amigos de su otro negocio conocido ahora como “El Viñedo de las Tres Niñas y un chocorrol”.
El viaje está planeado para el mes de junio, y no, no será cualquier viaje ¿eh?… ¡¡¡¡Van por una “Escoba”!!.
Así, como se escucha. Un premio tan serio y prestigioso como los diplomas que daban en la primaria por “Mejor compañero”.

Resulta que esta curiosidad europea la entrega una organización española llamada Ategrus, donde casualmente participan empresas dedicadas al negocio de la basura, reciclaje y esas maravillas del marketing disfrazadas de reconocimiento ambiental. Entre ellas, casualmente también aparece GISA, la misma empresa relacionada con el negociazo de la basura en San Miguel de Allende y con las que el michoacano Trejo hizo el negocio para 15 años.

O sea… ellos inventan el premio, ellos participan, ellos se felicitan, ellos se aplauden… y acá algunos gobiernos compran “el espejito europeo” creyendo que descubrieron el Santo Grial de la limpieza urbana.
Porque los españoles serán muchas cosas, pero pa’ vender humo con moño dorado… son artistas. Inventaron una escoba de oro y hubo quien dijo: “¡Sí, claro! ¡Nos la llevamos!”
Y allá van felices, usando dinero público para ir por ¡UNA RIDÍCULA ESCOBA!
Mientras tanto, acá en San Miguel de Allende, los ciudadanos siguen preguntándose dónde está esa ciudad limpia digna de recibir tan premio internacional. Porque la realidad es otra: bolsas acumuladas, rutas fallando, camiones cansados y trabajadores de limpia viendo cómo les rasuran el sueldo.
Porque eso sí… esperemos que los $700 pesos que les quitaron a los jardineros y dicen otros que al personal de limpia (pero eso no nos consta), es decir, a la gente que menos gana, sirvan aunque sea para que la comitiva municipal se compre un cafecito en Madrid, un panecito español, una copa de vino en algún viñedo elegante o aunque sea un recuerdito del aeropuerto.
Total… alguien tiene que financiar la aventura europea del michoacano y su comitiva gorrona.
Y luego regresarán muy orgullosos con su Escoba de Oro bajo el brazo, como si en San Miguel de Allende el servicio de limpia fuera ejemplo mundial y no motivo diario de mentadas de madre, reportes ciudadanos y bolsas reventadas en las esquinas.
Pero bueno… hay premios que no se ganan. Nomás se compran. Y esa historia… no se las cree ni su abuela. 🧹💸
