Daniel tenía sus primeros tenis rojos, fueron al hospital a que naciera y sus padres volvieron a casa sin él

REDACCIÓN | NEWS

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Fabiola tiene 21 años, fue mamá primeriza, denuncia presuntos malos tratos y omisiones durante su parto, ocurrido el 11 de octubre de 2026 en el Hospital General de San Miguel de Allende. Su bebé falleció después; la familia pide esclarecer qué pasó.

 

SAN MIGUEL DE ALLENDE.- El bebé Daniel ya tenía sus primeros tenis rojos. Se los habían comprado para que los estrenara nomás naciera, luego de saber que el bebé que crecía en la panza de mamá, era un niño.

La alegría de papá Daniel y de Fabiola no podía ser mayor, ambos estaban emocionados por la llegada del pequeño que llevaría el mismo nombre de papá: Eithan Daniel.

Fabiola y su esposo lo esperaban con ilusión: era su primer bebé, el niño para quien habían comenzado a imaginar una vida juntos, al que ya le tenían ropa, sus pañales, el lugar donde dormiría, pero

Pero regresaron a casa sin él.

Fabiola, de 21 años, originaria de Estancia de San Antonio, una comunidad cercana a Los Rodríguez, denuncia una posible negligencia médica y malos tratos durante la atención de su parto, ocurrido el 11 de octubre de 2026 en el Hospital General de San Miguel de Allende. Según su relato, el fallecimiento de Daniel le fue comunicado a la mañana siguiente.

La joven cuenta que acudió puntualmente a sus consultas durante el embarazo, tomó sus vitaminas y no había tenido molestias que le hicieran pensar que algo terminaría así. Recuerda las pataditas de su hijo dentro de la pancita y la emoción de estar por conocerlo.

Un ir y venir antes del parto

Los antecedentes de su denuncia comienzan el 8 de octubre, cuando acudió al hospital por dolor de cabeza, enviada desde el lugar donde llevaba su control prenatal. Según refiere, le dieron pastillas y regresó a casa.

El 10 de octubre, aproximadamente a la 1:30 de la tarde, volvió por dolores de parto. Asegura que la enviaron de regreso porque todavía no tenía suficiente dilatación.

Ante la distancia de su comunidad, son 26 kilómetros, decidió quedarse en San Miguel para poder regresar si las contracciones aumentaban.

Durante la madrugada del día 11 de octubre – OJO: YA VAN 3 DÍAS DE SITUACIONES REGISTRADAS POR SU EMBARAZO  Y LABOR DE PARTO,  acudió nuevamente. Relata que alrededor de las 3:00 de la mañana le indicaron volver hasta las 6:00 a.m., hora en que finalmente quedó ingresada.

Fabiola también refiere que rompió fuente y que, mientras esperaba atención, comenzó a presentar sangrado ¡ya habían pasado horas!. Afirma que le dijeron que “era normal”. Entre el dolor, el miedo y la incertidumbre de su primer parto, confió su vida y la de su hijo al personal del hospital.

“Yo no te voy a ayudar”, afirma que le respondió una doctora

En su testimonio, Fabiola identifica a la doctora Irene Casas Orozco y al médico Miguel Ángel Alfaro Vega como parte del personal que intervino en su atención.

Según la joven, cuando gritaba por las contracciones, la doctora le pidió que dejara de hacerlo porque “espantas a la gente”, como si un parto fuera igual que el que las demás, con un tono por parte de la doctora Irene Casas Orozco, que era todo, menos humanitario para una mamá primeriza.

Más adelante, al indicarle que pujara, Fabiola pidió que le explicara cómo hacerlo y la respuesta de la doctora fue: “Yo no te voy a ayudar”, quien, según su relato, también le dijo que estaba jugando y se alejó, dejándola sola, con sangrado, con su bebé dentro, horas después de que rompió fuente y ahora salía sangre.

La madre sostiene que observó a la doctora Irene Casas Orozco utilizando su teléfono y al médico Miguel Angel Alfaro Vega, recostado en una camilla mirando videos mientras ella pedía ayuda.

Calcula que, después de otro llamado porque sentía que el bebé estaba por nacer, transcurrió aproximadamente media hora antes de que acudieran a revisarla.

Dio a luz, pero no pudo conocer a Daniel con vida

Después del nacimiento, cuenta Fabiola, se llevaron a su bebé sin permitirle verlo. Le informaron que tenía dificultades para respirar y que sería llevado a una incubadora, el bebé tenía horas dentro de la panza de su mami y no le ayudaban a salir.

Mientras tanto, asegura que una persona a la que describe como practicante comenzó a suturarla. Según su testimonio, la doctora revisó el procedimiento, señaló que estaba mal realizado y tuvo que intervenir nuevamente… nueva revictimización.

Fabiola describe ese momento como doloroso y vivido sin el trato digno que necesitaba después de dar a luz.

La joven afirma que pasó el resto del día sin poder ver a Daniel ni amamantarlo. Su esposo sí pudo visitarlo y, según le contó, lo había visto mejor.

A la mañana siguiente, mientras se hablaba de su posible alta, Fabiola volvió a preguntar cuándo podría conocer a su hijo. Relata que un pediatra le dijo que iría a revisarlo. Minutos después, tres enfermeras entraron a darle la noticia:

“Hicimos todo lo posible, pero tu hijo ya no está con nosotros”.

Lo vio por primera vez después de su muerte

Fabiola cuenta que, cerca de las nueve de la mañana, ella y su esposo pudieron estar con Daniel. Para entonces, dice, su cuerpo estaba frío y tenía una coloración morada en el rostro y las uñas.

La madre cuestiona cuándo ocurrió el fallecimiento y por qué no pudo verlo antes. Su percepción sobre el estado del cuerpo, por sí sola, no permite establecer la hora de muerte.

También refiere que al final le dijeron que Daniel tenía “agua en los pulmones”. Esa explicación, tal como la recuerda, no permite determinar la causa del fallecimiento ni establecer si existió una relación con la atención del parto.

A su dolor se sumaron las dificultades para salir del hospital. Afirma que el alta anunciada no quedó lista y que tuvo que solicitar su salida para atender los trámites funerarios. Según denuncia, le entregaron a su bebé únicamente con su pañal, sin sopita, desnudo.

Una familia que pide respuestas

“No me lo dejaron ver ni un minuto vivo”, reclama Fabiola.

Su denuncia plantea preguntas que necesitan respuesta: ¿qué seguimiento se dio al trabajo de parto?, ¿cuál fue la condición de Daniel al nacer?, ¿qué atención recibió?, ¿cuál fue la causa documentada de su muerte y cómo se informó a sus padres?

Fabiola pide que su caso se conozca y se investigue. Quiere saber qué ocurrió con el hijo que esperaba con tanto anhelo, el pequeño Daniel que ya tenía nombre, familia y unos tenis rojos listos para sus primeros pasos.

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