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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- En Atotonilco no solamente se restauraron tres pinturas antiguas: se recuperó un pedacito de la historia que durante generaciones ha formado parte de la identidad de San Miguel de Allende y de Guanajuato.
La secretaria de Cultura de Guanajuato, Lizeth Galván Cortés, encabezó este lunes 17 de agosto la entrega de tres pinturas que fueron intervenidas en el Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco, uno de los conjuntos religiosos, artísticos e históricos más importantes del estado.
Y aquí la restauración tiene un peso especial. El Santuario de Atotonilco no es cualquier templo: forma parte del sitio inscrito por la UNESCO junto con la ciudad histórica de San Miguel de Allende y conserva un enorme patrimonio artístico y religioso que durante años ha sido motivo de estudio, conservación y también de preocupación por el paso del tiempo.
Durante la entrega, Galván Cortés destacó que proteger estas piezas no debe entenderse solamente como reparar una pintura vieja o devolverle color a un lienzo, sino como una forma de conservar la memoria colectiva.
La funcionaria resumió el sentido de estos trabajos bajo una idea central: preservar el patrimonio significa mantener viva la memoria y la identidad de Guanajuato.

ATOTONILCO, UN TESORO QUE NECESITA CUIDADOS
Para los sanmiguelenses, Atotonilco es mucho más que un punto turístico. Es comunidad, tradición, religión, historia y parte de esa identidad que todavía sobrevive entre sus muros.
Por eso, cada intervención en las obras que resguarda el Santuario tiene relevancia. El tiempo, la humedad, las condiciones ambientales y el deterioro natural terminan pasando factura a piezas que han sobrevivido durante generaciones.
La restauración busca precisamente frenar ese desgaste y permitir que las obras puedan seguir siendo contempladas por quienes hoy visitan el lugar, pero también por quienes llegarán dentro de varias décadas.
El Gobierno del Estado señaló que la entrega de estas tres pinturas forma parte de las acciones de conservación del patrimonio cultural que se impulsan desde la Secretaría de Cultura.
NO TODO EL PATRIMONIO SE GUARDA EN UN MUSEO
La importancia de conservar Atotonilco está también en entender algo sencillo: la historia no solamente está en los libros.
Está colgada en las paredes, pintada en los templos, metida entre los retablos, escondida en documentos antiguos y hasta en las tradiciones que los habitantes siguen repitiendo generación tras generación.
Y cuando una de esas piezas desaparece por abandono, deterioro o falta de mantenimiento, recuperar lo perdido puede resultar imposible.
De ahí que la intervención de estas tres obras tenga un significado que va más allá de lo artístico: representa conservar parte de la memoria de una comunidad y de uno de los lugares que ayudaron a colocar a San Miguel de Allende en el mapa cultural del mundo.
Atotonilco sigue ahí, cargando siglos encima.
