Denuncian presuntas presiones y amenazas del Municipio, tras premiación de torneo de futbol en San Miguel de Allende

REDACCIÓN | NEWS

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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- Lo que debería haber sido una simple ceremonia de premiación deportiva de los Semilleros, que se realizó el sábado pasado, terminó convirtiéndose, según denuncian asistentes al evento, en un nuevo capítulo donde la política busca meterse hasta la cancha.

Padres de niños que participan en distintas ligas y torneos de futbol en San Miguel de Allende, supieron que   presuntamente han existido presiones y actos de hostigamiento contra líderes deportivos luego de que invitaran a Romina Hernández, la ex dirigente del PRI y ex directora de Atención Ciudadana del actual gobierno, a participar en una premiación realizada en el estadio Capi Correa.

De acuerdo con los testimonios recabados, la inconformidad surgió porque la ex priista y actual figura cercana a la oposición fue invitada a entregar reconocimientos a los equipos participantes durante un evento efectuado en un recinto deportivo que, recuerdan los denunciantes, pertenece a todos los sanmiguelenses y no a ningún grupo político en particular.

Los padres afirman que una de las funcionarias señaladas por presuntamente intervenir en el asunto es la directora de Obras Públicas, María Elena Vázquez, a quien acusan de realizar llamadas para expresar inconformidades y presionar a organizadores relacionados con las ligas deportivas.

“Nos parece increíble que se quiera controlar quién puede o no acudir a una premiación deportiva. Los niños van a jugar futbol, no a hacer política”, comentó uno de los padres consultados.

Las críticas también apuntan a que, según los denunciantes, la funcionaria María Elena Vázquez estaría involucrándose en asuntos que consideran ajenos a las responsabilidades propias de su cargo.

“Está como el Doctor Simi, aparece en todos lados menos donde debería estar. Su función es atender las obras públicas de la ciudad y hay muchos temas pendientes que resolver”, expresó otro de los entrevistados.

El caso ha vuelto a abrir el debate sobre la influencia que los intereses políticos pueden llegar a tener en actividades deportivas y comunitarias. Especialistas y promotores deportivos han señalado en diversas ocasiones que el deporte debe mantenerse como un espacio de convivencia, formación y desarrollo para niñas, niños y jóvenes, libre de disputas partidistas.

Cuando los gobiernos buscan controlar espacios ciudadanos, incluso aquellos destinados al deporte, el riesgo es que los atletas, entrenadores y familias terminen atrapados en conflictos que nada tienen que ver con el futbol.

Para muchos padres de familia, la preocupación principal no es quién entrega un trofeo o quién aparece en una fotografía, sino que los espacios deportivos sigan siendo lugares de encuentro para la comunidad y no escenarios de confrontación política.

Hasta el momento, las personas consultadas hicieron un llamado para que las autoridades municipales respeten la autonomía de las ligas deportivas y permitan que los eventos deportivos continúen desarrollándose sin presiones ni condicionamientos de carácter político.

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