Van por el tesorero, jefe de gabinete, la de recursos humanos y del DIF de Tequila, Jalisco, están prófugos

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TEQUILA.- La caída del alcalde de Tequila no cerró el capítulo. Mientras Diego Rivera Navarro duerme en celda, medio gabinete sigue huyendo, señalado por nexos criminales, extorsiones y un gobierno que -dicen- trabajaba más para el narco que para el pueblo.

El organigrama del poder municipal sigue incompleto… pero no por honestidad, sino porque faltan varios por detener

La detención de Diego Rivera Navarro, exalcalde de Tequila, destapó lo que muchos en el pueblo ya sabían y pocos se atrevían a decir en voz alta: el narco no solo mandaba, también cobraba desde el ayuntamiento. Hoy, además del alcalde acusado de vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación, otros funcionarios clave siguen prófugos.

De acuerdo con investigaciones y una nota del diario Reforma, el alcalde habría entregado hasta 40 millones de pesos del erario para que lo “dejaran trabajar”. ¿El trabajo? Recaudar dinero con el pueblo: extorsiones, hostigamiento, presión a comerciantes y un clima de miedo que se volvió rutina.

El mismo Rivera Navarro también es señalado como el operador que permitió, y promovió, que Los Alegres del Barranco exhibieran y rindieran homenaje al “Mencho”, es decir Nemesio Oseguera Cervantes, a quien el alcalde presuntamente llamaba sin rodeos: “Patrón”.

 

Los que siguen huyendo

Estos son los funcionarios pendientes de detener, piezas del rompecabezas del llamado narco-gobierno en Tequila:

  • Diego López Ibarra, tesorero municipal.

  • Julio César Limón Trigueros, jefe de Gabinete.

  • Francisco Javier Rivera Gutiérrez, alias “Faraón”, director de Padrón y Licencias (Fiscalización y Mercados).

  • Osmara Araujo Aceves, directora de Recursos Humanos.

  • Raquel Nañes Bugarín, presidenta del DIF y esposa del alcalde.

  • Severo López Mendoza, alias “El Rey Mago”.

La detención del alcalde no fue casualidad: hubo denuncias formales de regidores, empresarios y ciudadanos hartos de pagar cuotas, de aguantar amenazas y de vivir bajo un ayuntamiento que operaba con lógica de plaza, no de gobierno.

Hoy el mensaje es claro, pero incompleto: si ya cayó el jefe, faltan los operadores. Y mientras no los detengan, en Tequila la justicia seguirá a medias… y el miedo, completo.

 

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