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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- El organismo encargado de dotarnos de agua potable (SAPASMA), para los cuates y los sufridos usuarios. ya no es el que marca la ley, ni el que dicta su propio reglamento.
Desde hace rato dejó de ser un ente descentralizado para convertirse en otro brazo del gobierno municipal, un apéndice obediente, dócil y manipulado al gusto de un michoacano que llegó a San Miguel de Allende para Mauricio Trejo Pureco.
Porque sí: SAPASMA ya es otro esclavo más del Palacio Municipal, otra caja chica y otra estructura que el alcalde mueve, acomoda, aprieta y retuerce como si fuera de su propiedad.
Y si había dudas, las últimas semanas lo dejaron clarito. En lo que va de la administración, SAPASMA ya va en su cuarto cambio de Consejo Directivo.
De entrada eso ya suena raro, pero cuando sabes los motivos… se entiende el tiradero. El último cambio fue ordenado por un juez, porque el gobierno municipal -en su estilo peculiar- hizo mal las cosas, como casi siempre.
¿Y qué hizo Trejo? Nada.
O peor: se burló de la resolución judicial, ignoró la indicación y en lugar de cambiarlos, volvió a colocar a los mismos, solo que maquilló el desorden agregando a dos personajes más.
Entre ellos Eduardo “El Lalo” Soto, ese que todo lo que toca no lo convierte en oro, sino en polvo… o desastre. Él y otros nombres a modo: fáciles de jalar, dóciles a la instrucción, perfectos para ser parte del nuevo “SAPASMA S.A. de Trejo”.
La consejera del vestido rojo… y la caída
Ese 29 de octubre del 2025, es decir hace un mes y 3 días, entre los consejeros anteriores estaba Sanjuana González Hernández, hermana de la Secretaria de Ayuntamiento, Laura González Hernández, elegida con dedazo hace apenas semanas, siendo la única mujer, vista en la toma de protesta con un vestido rojo vibrante…
Pero después de ese día, volvió dos veces y no volvió a aparecer. No porque renunciara, no porque no le interesara, sino porque al parecer fue internada en una clínica de rehabilitación tras un episodio crítico derivado de excesos personales que le provocaron un grave deterioro de salud.
SAPASMA perdió no solo a una consejera, sino a la tesorera, a la que manejaba el dinero, a la que transfirió los $50 millones del organismo a las cuentas del gobierno municipal por obedecer a Mauricio Trejo Pureco.
Ayer ya oficializaron su salida y hjsta hoy, Sanjuana sigue internada.
Los reciclados, la camada del 2012 y los traidores
Y como si San Miguel fuera un loop eterno de repeticiones, el michoacano Trejo decidió desempolvar a dos personajes del baúl del 2012-2015:
- Ulises Valenzuela y
- Joaquín Hurtado Stefannoni.
Ambos ya habían estado en el SAPASMA de Trejo hace más de una década. Ambos salieron en malos términos. Y ambos regresan ahora como si nada. Pero no son solo reciclados: son serviles y también traidores.

Ulises Valenzuela
Trae señalamientos graves por violentar derechos humanos, ser un servil y cómplice de corruptelas, aún así reciclan a Ulises Valenzuela como si fuera una pieza indispensable del rompecabezas trejista.
Joaquín Hurtado Stefannoni
Este merece capítulo aparte: Joaquín Hurtado Stefannoni traicionó a su propia gente. Le dio la espalda al PAN, partido del que era cuadro. Se arrimó al PRI cuando le convino. Y ahora se entrega a Trejo como si viniera buscando dueño.
A eso súmale que es esposo de una regidora en funciones, llamada Verónica Luna, por lo que el tráfico de influencias viene marcado desde fábrica. Y no engaña a nadie: Joaquín regresa no por capacidad, sino por conveniencia y porque estando ahí, la esposa y el marido fortalecen su papel de traidores del PAN.
Al parecer, ya le están cayendo permisos, gestiones y futuras “facilidades” al amparo de SAPASMA.
La regidora Luna: la pieza final del ajedrez
La esposa de Joaquín, Verónica Luna, no se queda atrás. Ella es otro de los brazos que obedecen, ejecutan, empujan y se alinean a Mauricio Trejo sin dudar. Lo ha demostrado una y otra vez, incluso desde la silla del Ayuntamiento donde dijo abiertamente ha agradecido todo el apoyo del alcalde.
Lo irónico es que Verónica Luna no tiene cómo defenderse ni a sí misma de sus propias incongruencias y traiciones políticas. Pero ahí está, firme y útil, lista para operar lo que el michoacano necesite.

Lo que era un organismo técnico, serio, autónomo y encargado de garantizar el acceso al agua, ahora es un aparato político más, un centro de operaciones del trejismo, un tablero donde se colocan piezas para pagar favores, proteger aliados, premiar a traidores útiles y mover dinero sin tantos testigos incómodos.
SAPASMA ya no administra agua. Administra intereses. Y mientras San Miguel se seca, el gobierno del michoacano sigue hidratando a los mismos de siempre.
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