REDACCIÓN | NEWS
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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- En San Miguel de Allende, diciembre no sólo llegó con frío: también trajo ausencia, silencio y una posada fantasma. Los empleados municipales se quedaron sin fiesta, sin rifa y, para no perder la costumbre, sin que a nadie en el gobierno le importara tantito, pues hasta el mismo alcalde Mauricio Trejo Pureco, andaba viajando, sin pruebas pero tampoco sin dudas, con cargo al erario en Colorado, Estados Unidos.
Todo empezó con la nota compartida por NEWS de que el 2025 no habría fiesta, que la posada se había suspendido, y que la alegría de los empleados municipales les importa taaan poco a sus jefes y al alcalde Mauricio Trejo Pureco, que hasta ponen su salud y la de su familia en manos de una empresa “fantasma”, donde el “dueño” Herbin Ericel Moreno Flores, antes de hacerse cargo de su salud, vendía tamales y era jardinero en Chiapa de Corzo, Chiapas.
Y luego de esa nota, se enojó el orgullo y comenzaron a hablarle a los proveedores para que comenzaran mandar sus “regalitos” para los empleados del municipio y todos comenzaron a llegar con la provenda a las que los obligan a regalar, pues el municipio ni para eso quiso gastar.
Así que enviaron ollas, hornos de microondas, plasmas de todos los tamaños, refrigeradores, una motoneta, utensilios para el hogar y hasta vales para muebles que se ajustaran al hogar de los empleados del municipio.
Pero pasaron los días y tal cual te avisamos… NUNCA SE HIZO LA FIESTA AUNQUE LOS REGALOS SÍ LLEGARON 🤭..
*** EL DUEÑO DE LA CLÍNICA SAN CARLOS, A DONDE MANDAN A LOS EMPLEADOS MUNIICPALES A “CURARSE” 🤭
Porque cuando a los trabajadores los mandan a “servicios médicos patito”, tampoco hay mucha fiesta. Prioridades, pues.
Lo irónico es que sí hubo fiestas. No para todos, claro. Los directores celebraron en el rancho de Rolando Gutiérrez, en la salida a Cieneguita, ese que abrió sin permisos, sin preocupaciones pero sí con la sociedad de otro integrante de este equipo de corrupción llamado Eduardo “El Lalinga” Soto, que está la nómina haciendo de todo, menos para lo que le pagan.
Tránsito armó la suya, pero sin invitar a todos los elementos. Policía también tuvo Huateque, pero selectivo. Democracia festiva, pues.
El gobierno municipal anunció que habría fiesta general… y jamás convocó. Lo que sí ocurrió -puntual y eficiente- fue el retiro de los regalos.
Y es que el lunes pasado empezaron a sacar estufas, refrigeradores, microondas, televisiones, plasmas, una motoneta y hasta ahorros enviados por proveedores para la rifa de los trabajadores. Todo fue cargado y enviado a una bodega en la calle No me Olvides, justo donde tiene bodegas el regidor panista y cómplice de triquiñuelas del alcalde Trejo, el señor Oliverio “El Olivito” Fernández, esas que tiene a un costado de su panteón llamado Nueva Vida.
¿Quién dio la orden?
Nada más y nada menos que Darío Carrillo, el director de Informática, que además de ser el espía a los empleados municipales para solo entrar a sus dispositivos para saber con quién hablan, a quién escriben y a dónde se mueven (pero no ha podido captar a dónde van las esposas de los que trabajan en su departamento 😉😉), a la par de espiar empleados también la hace de bodeguero y chalán para transportar y esconder los regalos de los empleados que no les entregaron.
A ver si no se los clavan, pero de que ya están encerrados en la bodega del “Olivito” Fernández, el regidor cómplice, eso sí que es una verdad.

Así que la posada no existió, pero los obsequios sí tuvieron fiesta privada. Los proveedores cumplieron. Los trabajadores esperaron. Y el gobierno… bueno, el gobierno volvió a demostrar qué tan “importantes” son para ellos sus empleados: tan importantes que b, pero sus regalos sí se guardan con llave.
En San Miguel de Allende, diciembre terminó sin villancicos, sin brindis godín y con una pregunta flotando en el aire frío:
¿los regalos ya se perdieron… o sólo cambiaron de dueño?





