Indignación en Pénjamo: estudiantes de criminología hacen explotar a un gato como “práctica”

La violencia extrema contra los animales, otra vez un gato, pone a Guanajuato en el foco de la indignación nacional.

Redacción

newssanmiguel@gmail.com

En Pénjamo, Guanajuato, un grupo de estudiantes del área de Criminología del plantel Educem llevó a cabo una “práctica” que ha generado repudio y asco en redes: colocaron explosivos en el cuerpo de un gato hasta hacerlo detonar.

Videos y fotos filtradas muestran a un joven corriendo mientras del cuerpo del animal sale humo, presuntamente segundos antes de la explosión.

Después, se ve al felino muerto y destrozado, y al mismo estudiante, vestido con bata blanca, levantando el cadáver.

Lo más grave: esta “prueba” habría sido autorizada por la docente Sandra Navarro Cano junto con el coordinador de la institución, quienes permiten el uso de explosivos como parte de sus actividades.

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La excusa: el gato ya estaba “muerto”

El caso ocurre a pocos meses del aberrante caso en Xichú, también en Guanajuato, donde, como parte de una festividad, pobladores amarraron cuetes a unos gatos.

Este episodio de violencia animal ya derivó en un proceso judicial. Posiblemente, como justificación, podrían decir que el gato murió antes de que lo usaran como «prueba».

Sin embargo, en la tercera imagen se ve la cinta amarilla atada al gato que indica que inmovilizaron al animal.

El secretario de Gobierno, Jorge Jiménez Lona, condenó el acto y pidió información para dar con los responsables.

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La Fiscalía del Estado de Guanajuato ya abrió la carpeta de investigación 98880/2025 y se comprometió a que “la violencia contra los animales no quedará impune”.

Organizaciones defensoras de animales exigieron castigo ejemplar, recordando que la crueldad animal es delito y que un acto así no sólo es inhumano, sino un pésimo precedente en la formación de quienes algún día podrían ejercer en el ámbito de la justicia.

Este caso no es solo sobre un gato: es un golpe directo a la ética, a la empatía y al respeto por la vida.

Porque un profesional que empieza su carrera torturando animales… termina siendo un verdugo con título.

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