REDACCIÓN
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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- ¿Te ha pasado que estando en el edificio administrativo del gobierno de San Miguel de Allende, sientes que alguien más escucha tus llamadas, que tus mensajes “tardan rato” en enviarse o que tu teléfono se calienta más que el infierno en temporada alta?
Tranquilo, no es tu ex tóxica ni el servicio barato de internet: es que, tal vez, alguien sí te está leyendo o escuelando, porque el alcalde de San Miguel de Allende, el michoacano Mauricio Trejo Pureco, mandó espiar a empleados, directores, y a sus mismos “aliados”, porque ya no confía en nadie.
Es cuando te mueves de ese lugar, que los dispositivos mandados colocar para el espionaje, que podrían llegarte con un virus que manda uno de tus jefes 😉😉 por Whats, podrían querer espiar tus dispositivos.
Y no, no es broma…. solo que el miedo y la desconfianza no andan en burro, está en la parte alta del edificio administrativo del gobierno de San Miguel de Allende y cada día, es más grande.
Y TIENE RAZÓN…
Desde las últimas filtraciones que dejaron al michoacano Mauricio Trejo Pureco más nervioso que gato en changarro de chinos, en el Ayuntamiento se encendió la Alerta Paranoia Nivel Presidencia. Y no es exageración: se dice que Trejo y su club VIP de directores acordaron revisar llamadas, mensajes y cualquier cosa que salga o entre al teléfono del personal.
Básicamente, si respiras cerca del municipio o del edificio, alguien quiere saber cuántas veces lo hiciste y con quién.
Así que la recomendación es: SI NO USAS TU TELÉFONO EN LAS OFICINAS ADMINSITRATIVAS, MUCHO MEJOR, porque el de informática y ahora proveedor oficial de juguetes del municipio, Darío Carrillo, te está espiando junto con su séquito de espías región 4.

No sería la primera vez.
En su primer trienio, Trejo ya había dado muestras de su crisis de confianza. Ordenó revisar hasta los ductos del aire acondicionado buscando cámaras, micrófonos, antenas, extraterrestres o —al menos— una señal divina que le dijera quién lo quería “torcer”.
Aquellos días, los de mantenimiento parecían topos profesionales: metidos en tuberías, plafones y rincones, buscando un espionaje que, sorpresa, no existía más que en su cabeza.
Pero ahora la cosa se puso más fina.
La paranoia del alcalde, el michoacano Mauricio Trejo, volvió recargada, vitaminada y ahora sí con plot twist: siente que lo quieren traicionar desde adentro… y lo más curioso es que no está tan errado.
Porque si de algo se habla bajo la mesa en la Presidencia es que los mismos colaboradores que juran lealtad eterna son los que sueltan la sopa, filtran los audios, capturas, y riegan la info como si fueran repartidores de verdura a domicilio.
Y ahí anda Trejo, por los pasillos como protagonista de película de espías en versión low budget:
- ¿Quién me sigue?
- ¿Quién me traiciona?
- ¿Quién me ve?
- ¿Quién respiró raro?
- ¿Por qué ese empleado parpadeó dos veces seguidas?
Lo triste (o cómico, dependiendo del humor del día) es que desconfía de todos… y lo peor de todo es que tiene razón de hacerlo. Porque entre la secretaria del Ayuntamiento, el jefe de Gabinete, el Tesorero y hasta el empleado que llena garrafones en la oficina, cualquiera podría ser el Judas del mes. Y si no lo es, ya lo están investigando como si fuera.
La neta: Mauricio Trejo vive convencido de que lo espían, de que lo quieren tumbar y de que su equipo lo traiciona.
Lo peor es que… no se equivoca.
Mientras tanto, en el Palacio Municipal, todos caminan derechitos, hablan bajito y mandan mensajes con miedo, no vaya a ser que el “Gran Hermano de Trejolandia” esté de turno.
Y sí, por si te lo preguntas: si sientes que alguien está escuchando tu llamada… pues igual y sí. La sugerencia es que ya no uses tu teléfono en cualquier oficina de presidencia y si quieren comunicarse contigo por chamba, que te den un teléfono y no usen tus datos.
[…] Paranoia en Presidencia: Trejo siente que lo están traicionando… ¡y no está equivocado! […]