Muere Pedro Friedeberg, el surrealismo pierde a su último gran soñador en San Miguel de Allende

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El reconocido artista surrealista Pedro Friedeberg falleció a los 90 años en su casa de San Miguel de Allende, Guanajuato, rodeado de su familia y dejando un legado artístico que marcó la historia del arte mexicano.

SAN MIGUEL DE ALLENDE.-El arte mexicano perdió este jueves a uno de sus espíritus más originales. Pedro Friedeberg, artista, arquitecto y diseñador considerado uno de los grandes representantes del surrealismo en México, murió a los 90 años en su casa de San Miguel de Allende, confirmó su familia mediante un comunicado.

De acuerdo con el mensaje difundido por sus seres queridos, el creador falleció rodeado de su familia, con amor y en paz, después de una vida dedicada a imaginar mundos imposibles y a llenar de símbolos, arquitectura fantástica y humor visual el arte contemporáneo mexicano.

Friedeberg fue uno de los artistas más singulares del país. Nacido en Florencia, Italia, en 1936 y naturalizado mexicano desde niño, desarrolló una obra profundamente reconocible que combinaba arquitectura imaginaria, simbolismo y una estética barroca llena de ironía.

Entre sus piezas más famosas destaca la “Silla Mano”, una escultura convertida en mueble que se volvió ícono del diseño surrealista y que dio la vuelta al mundo. Su trabajo abarcó pintura, escultura, dibujo, diseño de muebles y arquitectura conceptual.

En las últimas décadas, el artista había convertido San Miguel de Allende en su refugio creativo. Desde esta ciudad, que se ha vuelto hogar de artistas de todo el mundo, continuó produciendo obra y manteniendo una presencia activa en la vida cultural.

Hoy, esa misma ciudad que inspiró a tantos creadores se despide de uno de sus habitantes más excéntricos y brillantes.

Con su partida, el surrealismo mexicano pierde a uno de sus últimos grandes maestros, pero su universo de escaleras imposibles, símbolos misteriosos y arquitecturas soñadas seguirá vivo en museos, colecciones y en la memoria del arte contemporáneo.

Pedro Friedeberg murió en San Miguel de Allende, pero su imaginación seguirá recorriendo el mundo.

POR ANA SOLIS/ NEWS

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