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La tragedia de Jorge Ángel Paz Rendón no terminó con su asesinato en Texas; continuó con el silencio institucional y la falta de apoyo para traerlo de vuelta a León.
El asesinato de un leonés en Texas durante una fiesta no solo dejó una familia destrozada en Guanajuato, sino que expuso nuevamente la vulnerabilidad de los migrantes mexicanos, quienes enfrentan la violencia en el extranjero y, cuando ocurre lo peor, quedan prácticamente solos ante la falta de respaldo del Estado mexicano.
Una noche que terminó en muerte del leonés Jorge
La madrugada del 13 de diciembre, una celebración de quince años en el salón Mast Hall, en Nacogdoches, Texas, terminó en tragedia. En medio de una discusión que escaló rápidamente, Jorge Ángel Paz Rendón fue atacado con un arma blanca.
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Jorge Ángel Paz Rendón, migrante originario de León, Guanajuato, asesinado durante una fiesta en Texas.
El leonés asesinado en Texas recibió múltiples heridas en el pecho. Paramédicos lo trasladaron de emergencia a un hospital cercano, pero murió a consecuencia de la gravedad de las lesiones. Tenía una familia esperándolo en León y un futuro que quedó inconcluso en cuestión de minutos.
Migrar y quedar expuesto
Jorge Ángel había emigrado a Estados Unidos para trabajar y sostener a su esposa y a su hijo de tres años. Su historia es similar a la de miles de guanajuatenses que cruzan la frontera impulsados por la necesidad.
Sin embargo, el caso del leonés asesinado en Texas vuelve a encender una alerta: muchos migrantes viven, trabajan y enfrentan conflictos lejos de su país, sin redes de protección reales. Cuando la violencia aparece, la distancia se convierte en un abismo.
El presunto responsable de asesinar al leonés, detenido
Tras el ataque, autoridades del condado de Nacogdoches detuvieron a Cruz de la Luz Vargas-Nava, de 36 años, como presunto responsable del homicidio. Enfrenta cargos por asesinato y permanece recluido con una fianza fijada en un millón de dólares.
Mientras el proceso legal avanza en Estados Unidos, la familia del joven enfrenta otra lucha igual de dolorosa, pero ahora del lado mexicano.

Cruz de la Luz Vargas-Nava, de 36 años, como presunto responsable del homicidio. Enfrenta cargos por asesinato.
Sin respaldo cuando más lo necesitaban
Después del asesinato, los familiares de Jorge Ángel buscaron apoyo institucional. De acuerdo con lo que revelaron a AM, se acercaron a la Secretaría de Migración para solicitar ayuda en la repatriación del cuerpo del leonés asesinado en Texas.
La respuesta fue confusa y, para la familia, insuficiente. Les ofrecieron un apoyo que oscila entre 10 y 15 mil pesos, una cantidad mínima frente a los costos reales del traslado.
Además, se les informó que, si realizaban el trámite completo a través de la propia Secretaría de Migración, el costo podría ascender a aproximadamente 220 mil pesos, es decir, alrededor de 50 mil pesos más que si lo hicieran por otras vías. Para la familia, esto representó no solo una carga económica, sino una sensación de abandono en el momento más crítico.
El duelo también se paga
Ante la falta de apoyo suficiente, amigos y familiares iniciaron una campaña en GoFundMe bajo el nombre “Ayuda para Jorge Ángel Paz Rendón”, además de actividades comunitarias como rifas y venta de comida.
https://www.gofundme.com/f/ayuda-para-jorge-angel-paz-rendon
En la descripción de la colecta, la familia recuerda a Jorge Ángel como “un papá amoroso, un hijo dedicado y un amigo leal”. Hoy, la solidaridad ciudadana intenta cubrir el vacío que dejó la ausencia institucional.

Familiares y amigos buscan apoyo para repatriar el cuerpo del leonés asesinado en Texas.
Una violencia que no se detiene
El asesinato del leonés en Texas es el séptimo homicidio registrado este año en el condado de Nacogdoches. Más allá de la cifra, el caso refleja una realidad alarmante: migrantes mexicanos que enfrentan la violencia en Estados Unidos y, cuando pierden la vida, dejan a sus familias solas frente a trámites, costos y burocracia.
La historia de Jorge Ángel Paz Rendón es la de muchos migrantes: salir para sobrevivir, morir lejos de casa y depender de la solidaridad, no del Estado, para poder volver.
