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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- En este gobierno de San Miguel de Allende ni la Navidad se salva…
Esta navidad, el gobierno de San Miguel de Allende a cargo del michoacano Mauricio Trejo Pureco, se aventó la puntada de usar expedientes, documentos oficiales y papelería con datos personales para fabricar piñatas, todo con tal de no gastar. Sí, así como lo lees.
Resulta que el gobierno del michoacano Trejo decidió regalar piñatas y aguinaldos a colonias y comunidades de San Miguel de Allende. Y claro, el proveedor no podía ser cualquiera:
El elegido fue Darío Carrillo, el titular de la Informática, el mismo encargado del “Pegasus Región 4″, ese software casero para intentar espiar a los empleados municipales y averiguar quién filtra información y quién habla con quién, una acción ordenada por el mismito Trejo que quiere saber qué hacen, qué dicen, con quién se mueven, con quién hablan, a qué hora van al baño y quién es quién en el munipio… cosa que, por cierto, jamás ha logrado.
A Darío el espía, le han recomendado que tambien extienda la vigilancia al C4, done algunas esposas y compañeras de su oficina de trabajo van muy seguido y si hay dudas, pregunte al Secretario de Seguridad Gabriel Arturo Yáñez si las ha visto por su terruño, pues él, tiene toda la información.
Y como en este gobierno todo queda en familia, las piñatas las fabricó la hermana de la regidora María Ortiz, que junto con su hijito Mario —también en nómina, por supuesto— le llevaron como material a la hermana de la regidora y tía de Mario, montones de archivo, expedientes, hojas, documentos oficiales y papeles llenos de domicilios, firmas y datos de ciudadanos, para que “no gastaran en periódico”.
Así, literal: los datos personales de los sanmiguelenses convertidos en papel maché para piñatas. Un delito festivo, cortesía del gobierno municipal.
De esto, Mauricio Trejo está 100 por ciento enterado, para que luego no diga, que no sabía.

Todo esto bajo la brillante dirección de Claudia Barragán Méndez, la oficial mayor que solo le aporta dolores de cabeza a Trejo… y más escándalos al municipio, pues fue ella fue quien propuso la “gran idea” de regalar piñatas, pero tambien estuvo de acuerdo en transformar documentos oficiales en confeti navideño. Un genio, pues.
El colmo: Cuando se destapó la porquería, tuvieron que regresar las piñatas y hacer unas nuevas, gastando doble para tapar la estupidez original. Porque en este gobierno, si no la riegan, no descansan.
Mientras tanto, el michoacano Trejo —entre su presunta influenza y su conocida complicidad— “queque regañó” a medio gabinete porque la cagaron… otra vez. Aunque, seamos honestos: aquí nada bueno ha pasado nunca.
Todo es negocio. Negocio para ellos. Negocio entre ellos.
Porque no olvidemos que Claudia Barragán es la misma Oficial Mayor que le dio dinero público para beneficiar a su hija, la misma que funge como representante legal de empresas “fantasma” detectadas por la Auditoría Superior del Estado y aún así, no pasa absolutamente nada.Ni oficios, ni sanciones, ni investigaciones.
Todo se tapa desde la Contraloría, manejada por un contralor “de peluche”, hermano del asesor del tesorero Christopher Domingo Carrillo.
Todo queda en familia… y en el bolsillo correcto.
Los diputados tampoco se enteran -o no quieren enterarse-. Ahí está el diputado Ricardo Ferro admitiendo que declaró que ni siquiera ha visto la auditoría 2024. Claro, dice que está muy ocupado discutiendo el bulevar de la Libertad como para revisar desfalcos millonarios cuando aqui, la tierra que le dio los votos, ya lo desfalcaron $1,700 millones y no hay ni una sola obra.
En resumen: Las piñatas hechas con los datos personales de los sanmiguelenses existieron, se detectaron y se escondieron.
La regidora, su hermana, su hijo, Darío Carrillo, la oficial mayor y el propio Trejo son el retrato perfecto de un gobierno que no solo roba, sino que lo hace con torpeza, cinismo y descaro. Un gobierno que no trabaja para la gente, sino para joderla todos los días un poquito más.