POR MIGUEL ARCÁNGEL
COLUMNA: #TENEMOSQUEHABLAR
Columna: newssanmiguel@gmail.com
¡MUY BUENOS DÍAS MIS QUERIDOS Y AMADOS LECTORES! Muy buenos días y encantador lunes a todos mis queridos, y ya curtidos, lectores que seguimos firmes en este lugar.
Aquí andamos otra vez, como cada semana, destapando la olla exprés de esta telenovela municipal llamada Trejolandia, donde cada capítulo trae más drama que los capítulos De la Rosa de Guadalupe… y menos sentido que promesa de campaña.
Porque si algo nos ha quedado claro es que en este territorio mágico no se cosechan soluciones, sino historias. Historias que nadie quiere contar en voz alta, pero que se filtran como fuga de SAPASMA: despacito, constante… y mojándolo todo.
Cada día aparece un nuevo episodio en esta saga donde abundan los deudores alimentarios, los funcionarios de cartón y las víctimas invisibles. Mujeres que deberían encontrar defensa en oficinas públicas… pero que se topan con escritorios vacíos, discursos reciclados y funcionarios que solo saben posar para la foto.
La ironía perfecta: instituciones creadas para protegerlas, operadas por quienes ni siquiera pueden con su propia historia.
Y mientras tanto, los nuevos “reyes del barrio” caminan inflados como globos de feria. Personajes que hace poco no los saludaba ni el de la tienda, hoy se sienten virreyes de la administración pública.
Maestros promedio, burócratas reciclados, fuereños con capacidad nula y vividores del erario, comadres sin preparación, compadres con educación básica y vendedores en tienditas escolares, gurús de barrio y la mafia michoacana.
El nivel de los integrantes del gabinete municipal de Trejolandia: del pizarrón a los contratos, de vendedores de lácteos a negocios, de box de ring de colonia a jefes de mercado, del recreo al presupuesto.
Todo bajo el manto del llamado “michoacano incómodo”, que llegó, dicen, a gobernar, pero parece más interesado en administrar amistades que en resolver problemas. Porque en Trejolandia la lealtad vale más que la experiencia y el compadrazgo cotiza más alto que cualquier currículum.
Ahí está la vieja guardia de amistades que hoy despachan como si siempre hubieran estado ahí. Amigas de infancia convertidas en empresarias exprés, ferias que caen en las mismas manos, negocios que se multiplican como conejos en primavera. Eventos que casualmente terminan en los mismos proveedores, contratos que parecen herencia familiar y facturas que huelen más a bautizo que a licitación.
Y ni hablar del club del compadrazgo corporativo, donde las empresas nacen, mueren y renacen con otros nombres, pero las operaciones financieras, los poderes, los cargos públicos y los pagos de aviadores terminan con los mismos apellidos.
El carrusel perfecto: cambia la razón social, pero no cambia la caja registradora. Una danza empresarial donde todos se conocen, todos se deben y nadie se debe sorprender.
Pero si algo ha dado de qué hablar últimamente, es el reality show que se vive en los pasillos de la seguridad. Porque aquí el thriller policiaco se mezcla con melodrama de sobremesa. Historias que parecen sacadas de guión barato: romances cruzados, embarazos incómodos, secretos de oficina y silencios institucionales. Lo que debería ser estrategia de seguridad termina pareciendo capítulo perdido de La Rosa de Guadalupe, pero sin moraleja.
Y así, entre rumores, versiones y silencios que pesan más que las evidencias, la ciudad sigue girando. Porque mientras unos se indignan, otros se ríen, y muchos simplemente se acostumbran.
El verdadero riesgo de Trejolandia no es el escándalo… es la normalización.

Pero ante eso no se puede hacer nada.
Trejolandia es el gobierno fallido del michoacano Mauricio Trejo, es el gobierno espurio del michoacano Trejo, es el gobierno lleno de incapaces y saturado de empresas fachada donde nos están robando en despoblado y nos haría bien un OPERATIVO ENJAMBRE, que se lleva a los gobiernos por:
- Tener alcaldes fantoches que presumen lujos, relojes caros, andan en TROCAS DE LUJO compradas por las empresa fachada y usan los recursos públicos para engordar las cuentas de las empresas con prestanombres.. ¡COSA QUE EN SAN MIGUEL DE ALLENDE VIVIMOS TODOS LOS DÍAS! Y no, no lo digo yo, lo detectó l Auditoría Superior del Estado de Guanajuato (ASEG)
- Los gobiernos fallidos y transas cuentan con directores, secretarios, empleados y servidores públicos corruptos… y en San Miguel de Allende, el chiste se cuenta solo
- Se necesita comprobar la existencia de facturas falsas, obras infladas y empresas falsas con operaciones simuladas, cosa que en San Miguel de Allende, ya también detectó las Auditoría, así que somos el lugar ideal para recibir ese tipo de visitas y que carguen con todos los ladrones, extorsionadores y corruptos del gobierno, Y QUE SE PONGA EL SACO, EL QUE LE QUEDE.
Mientras tanto aquí seguimos, queridos y amados lectores. Tomando nota, juntando piezas, escuchando lo que se dice en voz baja y lo que se grita en los cafés. Porque si algo nos ha enseñado esta historia es que en San Miguel de Allende, las verdades no desaparecen… solo cambian de mesa.
Y sí, esta semana traemos otro poquito más de estas lacras sociales, que viven de mantenidos del gobierno, aparte de los hijos de los regidores (como Doña María Ortíz que tiene a toda la prole viviendo del erario), o el máximo ejemplar de la pereza, “gorrerío” y manutención oficial la familia Olvera.
Y es que si no sabes Alonso Tomasini, el wannabe del oficialismo que lo mismo es perredista, que humanista, que cristiano, anexado, AA o triple A, hoy Morena pero bien abierto del tricolor con tal de seguir cobrando del erario y que lo dejen hacer chambas de “coyote” para arreglar los usos de suelo de los dueños de tiendas o negocios que bien pend…. le pagan a ese huevonazo para hacer el “trámite”. Y ¿qué tal el primo de Tomasini Carlos Olvera, quien ya no sabe a qué santo rezarle con tal de que no se le acabe el hueso en Celaya y no lo vayan a correr porque de turismo entiende, lo que todos de astronomía.
Y este ejemplar no solo se carga su humanidad, sino que le carga al erario la manutención de su prole con tal de que se la mantenga el gobierno porque él, ni para eso ha servido.
Una familia de 10… de puro gorrón mantenido de 10, sin contar los guarros, meseros, los lavabaños, los malogrados boxeadores y cadeneros de los “Antros premium… versión colonia” que hoy trabajan en el gobierno Municipal y tienen sus 5 minutos de poder.
Y qué decir de otros como el cadenero del Grito, Carlos “El regalando sonrisas”, que va dejando juguetes y útiles en las colonias a través de una asociación que no existe ni en el SAT y que deberíamos preguntar de dónde sale tanto regalo.
Dicen las malas lenguas que su asociación es más imaginaria que LOS 4 CARRILES DEL LIBRAMIENTO.
Este “regalador de sonrisas” la revivió luego de que su ex patrón, el michoacano Trejo, le levantara el castigo y el “mugroseo” al que lo sometió por meses, pero una vez que le dieron para placearse, el ex lavador del bar El Grito, va por colonias de San Miguel de Allende regalando “sonrisas”, juguetes, abrazos y útiles, pues su ex patroncito ya le dio pa’sus chicles otra vez (obvio con dinero del pueblo).
TODO AL ESTILO DEL PRIISTA DE LOS 70, con una política más vieja que tubería del drenaje en la zona centro.
¡AY que corazones taaaaan desinteresados! y pensar que hasta hace unos meses el que ahora dice “regalar sonrisas”, antes regalaba unos chismezotes y hablaba pestes del michoacano Trejo, que muchos llevaron directamente al descubrimiento de los prestanombres. ¡QUÉ TIEMPOS AQUELLOS!, pero ya vimos que no importa la dignidad cuando vivir del erario se trata.
Así que vámonos a lo nuestro que de golpeadores y mantenidos, visitas inesperadas, sorpresas semanales y los mismos michoacanos es justamente de lo que esta semana: TENEMOS QUE HABLAR:
EL ENJAMBRE QUE YA TIENE NERVIOSOS… A LOS QUE DEBEN ESTARLO.
Aquí andamos otra vez, con el café cargado y el cinismo bien puesto, porque si algo no descansa en San Miguel de Allende, Guanajuato y México es la agenda del surrealismo político.
Y esta semana, sí, otra más, el país sigue hablando de aquel capítulo premium del espectáculo llamado Operativo Enjambre. Ese show donde los helicópteros vuelan bajo, los chalecos tácticos brillan y los alcaldes descubren que el fuero no es impermeable y lo vimos clarito, cuando al alcalde de Tequila, Jalisco, Diego Rivera, lo retrataron esposado como si fuera escena de serie gringa, rodeado de marinos, soldados y cámaras listas para el prime time. Subido al helicóptero, con cara de “esto no venía en el manual del cargo”, mientras afuera su casa parecía set de Netflix versión Secretaría de Marina.
Pero no fue uno solo. El enjambre, como su nombre lo presume, llegó en bola. Funcionarios, directores, piezas completas del ajedrez municipal cayendo en dominó. Porque la narrativa oficial dice que es una cruzada contra el crimen infiltrado en los gobiernos… y la calle responde: “¿apenas se dieron cuenta?”.
Porque seamos honestos: en México el narco ya no toca la puerta del poder, tiene llaves, escritorio y hasta agenda compartida. Antes se negaba, se maquillaba, se escondía bajo discursos. Hoy ya ni eso. El crimen organizado dejó de ser rumor y se volvió organigrama y la nómina municipal.
El problema es que el Operativo Enjambre llegó tarde a la fiesta. Como el tío que llega cuando ya no hay pastel y quiere poner orden. Porque mientras unos celebran los golpes mediáticos, otros preguntan si esto es limpieza profunda… o solo control de daños con cámara HD.
Y mientras el país se entretiene con helicópteros y esposas, acá en el terruño también se mueven las piezas. Porque hace apenas unos días, par de semanas, en San Miguel de Allende, hubo reunión de esas que no salen en boletín pero sí en sobremesa.
Y es que en un restaurante, mesas largas y personajes que saben demasiado para ser coincidencia, ahí anduvo Carlos García López, viejo conocido de estas tierras, con historial en migración, es decir puestos federales y conectes que no son precisamente de club de lectura.
En la mesa, nombres que suenan a archivo vivo de la política local: ex tesoreros, ex operadores del agua, ex secretarios del ayuntamiento, panistas y uno que otro independiente con pasado y futuro incómodo. La típica foto que nadie sube… pero todos comentan y cuando sube y narra el cuento completo, muchos se encabritan y otros se asustan.
LA FOTO: Jaime Labrada, Carlos García, Gonzalo González, Alan Álvarez y otros más…

Además de los de la mesa también anduvieron en el grupo de pura VIP, además de los ya mencionados, se vio al ex candidato de Morena a la alcaldía, el Doc Osvaldo García, el regidor de Morena, Óscar Omar Cortés y el ex regidor Helio Bastien, que por cierto le agradezco el préstamo del libro… ya lo discutiremos..
Y aquí es donde el enjambre empezó a zumbar cerquita del oído. 👂🏽👂🏽👂🏽
Porque si algo dejó esa reunión en San Miguel de Allende no fue claridad… fue ruido. Ruido del que incomoda, del que hace que más de uno deje el café a medias y revise el celular como si esperara una llamada con lada de pánico.
Y es que el personaje que se dejó ver por estas tierras no es cualquier turista de viñedo: se trata de Oscar García López con árbol genealógico que impone, porque es primo hermano de Omar García Harfuch, el mismo que hoy coordina a nivel nacional el famoso Operativo Enjambre. Sí, ese que anda cazando políticos corruptos como si fueran pokémon de cuello blanco.
La visita, que oficialmente no fue visita, tuvo agenda de esas que no se imprimen pero se cumplen. Reuniones con políticos, sí. Pero también con restauranteros, hoteleros, comerciantes y hasta locatarios desplazados. Gente que normalmente no comparte mesa… pero sí dolores.
Porque lo que se movió esos días no fue solo política, fue termómetro social. Versiones que hablan de encuentros en distintos puntos de la ciudad, pláticas discretas, cafés largos y oídos atentos. La foto que circuló -esa que todos vieron- apenas fue una postal de muchas. Un recorte de algo más grande que todavía no se cuenta completo.
Y mientras unos se tomaban selfies políticas, otros hacían memoria. Porque si el Operativo Enjambre tiene algo claro es su misión: desarmar redes donde el crimen no entra por la ventana… sino por la oficina. Un operativo que no va solo por capos, sino por funcionarios, directores, alcaldes y todo aquel que haya confundido cargo público con franquicia personal.
La lógica es simple: quitarle la protección institucional al crimen. Pero en México lo simple se vuelve incómodo. Porque cuando el gobierno se investiga a sí mismo, el silencio pesa más que cualquier expediente.
Por eso no es casualidad que en San Miguel de Allende el tema ya se murmure en pasillos y sobremesas. Coincidencias raras: encuestas federales preguntando por el Enjambre en San Miguel de Allende, visitas discretas, reuniones con afectados, y de pronto… nerviosismo colectivo.
Porque sí, aunque nadie lo diga en voz alta, más de uno empezó a sudar frío. Y en política, cuando el rumor entra por la puerta, el miedo sale por la cara.
El clásico “aquí no pasa nada” que se dice mientras alguien manda a borrar chats y a cambiar contraseñas.
Dicen que el miedo no anda en burro… pero en San Miguel de Allende parece que ya hasta camionetas tácticas compradas con dinero del pueblo, tienen que cubrir el tamaño del miedo que trae. Porque cuando los nombres empiezan a sonar en el mismo párrafo que operativos federales, los viñedos dejan de oler a uva y empiezan a oler a expediente.
Y mientras el discurso oficial habla de tranquilidad, en la calle se cuentan historias de propiedades inexplicables, ranchos que crecieron más rápido que la plusvalía y fortunas que no caben en la declaración patrimonial de las empresas de “los hermanos Michoacán”. Relatos que antes eran chisme… y hoy empiezan a parecer archivo.
El Operativo Enjambre, guste o no, ya es tema. Y no solo en noticieros nacionales. También en cafés locales, en chats privados y en programas donde la lengua suelta más de lo que permite el boletín.
Porque dicen que esta semana alguien va a hablar. Que uno de los que estuvo en esa famosa foto va a soltar la sopa. Que ya hay información viajando en sobres, en memorias y hasta en paquetería exprés. Y cuando la información empieza a moverse, el silencio deja de ser opción.
Así que no le pierdas la pista. Porque en este país los operativos no siempre llegan con sirena… a veces llegan en forma de visita, de encuesta o de entrevista incómoda.
Y si algo nos ha enseñado el Enjambre es que primero se escucha el zumbido… y luego vienen las picaduras. 🐝🖤📰
ACOSADORES, DEUDORES Y CORRUPTOS….
HOY hablaremos de acosadores y deudores, porque en ESTE el gobierno del michoacano Mauricio Trejo ya no hay sorpresas… hay secuelas. Y no, no es eficiencia. Tampoco es experiencia. Es simplemente la normalización del desastre con sello oficial.
Porque ya no sorprende nada. No sorprendió el regreso, no sorprendió la elección, no sorprendió el gobierno fallido… y tampoco sorprende que cada semana aparezca un capítulo nuevo en esta tragicomedia municipal donde el guión lo escribe la impunidad y lo produce el descaro.
Y como recordar es volver a vivir… va de nuevo:
SIGAMOS….
Mauricio Trejo no es político, es fenómeno paranormal administrativo. Un caso digno de estudio: alguien que puede gobernar sin entender la administración pública, pero dominando el arte de la simulación. Porque si algo ha perfeccionado TrejoLandia no es la gestión… es la fachada.
Ahí están las empresas fantasma que regresan como ex tóxica en temporada de Mercurio retrógrado. Edjosa, por ejemplo, esa vieja conocida del primer trienio que hoy vuelve a sonar en los pasillos donde el eco se llama SAT. Sí, el SAT, ese villano que no olvida y que cuando llega no pide cita, toca la puerta con auditoría en mano.
Y ¿QUÉ CREEES? pues gente del gobierno federal en este momento está justo en el gobierno municipal pidiendo justificación de todo lo que se pagó de medicamentos, las despensas, los caminioncitos y todo aquello que el escolta michoacano y ahora operador de Trejo, Aldo Castillo Sahagún, pasó por sus manos y hasta tiene poder ante Notario.
Y claro, mientras las preguntas federales empiezan a zumbar, aquí tenemos al contralor de peluche, al contralor maceta porque solo esta de adorno, Humberto Carrillo Espinosa, que sirve más para rellenar organigramas que para vigilar cuentas. Un vigilante sin lupa, un árbitro sin silbato, un Batman sin capa… pero con sueldo…. y corrupto.

Porque lo que duele es que sigan apareciendo en la misma película: Palmesa, Gregory, BLK Diamond, Comercializadora El Pino, la LTV comercializadora del comadre junto con Mototeknia… nombres que suenan más a catálogo de ferretería que a historial de auditoría, pues son los de facturación creativa, operaciones imaginarias y millones que desaparecen más rápido que promesas de campaña.
Pero en Trejolandia el show no termina en la contabilidad mágica. También está la colección de “sorpresas” urbanas: los cuatro carriles imaginarios del libramiento, las despensas que se evaporan, las becas que enamoran y los proyectos que solo existen en PowerPoint. Una ciudad donde el concreto es opcional, pero el cinismo es obligatorio.
Y mientras el presupuesto juega a las escondidas, también empiezan a salir los personajes secundarios. Funcionarios que no solo cargan gafete, también expedientes incómodos. Denuncias por acoso, abuso laboral, violencia de género… pero con silla asegurada, porque en este gobierno el currículum pesa menos que la lealtad.
Una élite rara: golpeadores con cargo, deudores alimenticios con oficina y galanes de crisis de mediana edad que confunden autoridad con Tinder institucional. Tipos que deberían estar tomando terapia… pero toman decisiones.
Y sí, el tema de fondo es más oscuro que cualquier chiste: la violencia contra las mujeres que se acumula como archivo olvidado.
Denuncias que pesan, historias que incomodan y silencios que gritan más fuerte que cualquier boletín.
Pero en TrejoLandia todo se administra igual: con memoria selectiva. Aquí se recuerda lo que conviene y se borra lo que estorba. Se aplaude hacia arriba y se ignora hacia los lados. Una política donde la figura paterna pesa más que la ética pública y donde el poder se ejerce como terapia personal.
Y mientras el gobierno juega a la estabilidad, la ciudad se acostumbra al absurdo. Porque cuando el desastre se vuelve rutina, la indignación se vuelve paisaje.
Pero tranquilo, no hemos terminado. Porque esta historia apenas calienta motores y todavía falta el personaje del día. Ese funcionario flojo, inútil pero blindado, que sobrevive no por talento… sino por padrino, o en este caso, madrina.
Pero antes de seguir, como dirían en la tele vieja: vamos a una pausa, porque lo que viene no es sorpresa… es costumbre. 🖤📰
CHECA ESTE VIDEO QUE NOS MANDARON …. es solo un pedacito de la grabación.
SIGAMOS…
AHORA en la pantalla, como si fuera escena eliminada de un documental incómodo, en este video aparece un personaje en motocicleta.
Las cámaras de los vecinos lograron grabar el momento en que un hombre golpea, tumba, ahorca y patea en el suelo por un conflicto que llevaron de una vivienda a la vía pública.
La situación de la agresión contra la mujer es grave, pero lo más grave viene cuando ellos mismos identificaron a este hombre como un EMPLEADO DEL GOBIERNO DEL MICHOACANO MAURICIO TREJO PURECO (SÍ, OTRO MÁS).
Así es, para no perder la costumbre, los vecinos identificaron plenamente a este hombre como un tipo que frecuentemente va a una de las viviendas de una colonia que evitaremos mencionar, como un empleado del gobierno municipal, Sí, otro más del elenco “estable” de esta administración donde la nómina es amplia… y la eficiencia opcional.
La escena es sencilla, pero el contexto pesa. Una moto, un hombre, una mujer no identificada y una historia que empieza a hacer ruido entre quienes vieron lo que pasó esa noche.
Porque aquí no venimos a inventar nombres, pero sí a preguntar lo que incomoda: ¿quiénes son?, ¿qué ocurrió?, ¿por qué este cobarde la golpeó?
Los vecinos ya empezaron a armar el rompecabezas y entre todos descubrieron que el personaje en cuestión se trata de Gerardo Fabián Fuentes Barberi. Diseñador gráfico por oficio, burócrata por rebote y sobreviviente de la fauna administrativa local. Un hombre que, según la transparencia, brincó de los medios a la nómina pública como quien cambia de mesa en cantina y no, no fue por méritos, no fue por capacidad, ni tampoco fue por sus conocimientos, fue porque la consuegra, ES LA DIRECTORA DEL DIF ¿QUIÉN? nada más y nada menos que Faviola Correa González

Y NO, NO ES UN HOMBRE EFICIENTE NI MUCHO MENOS ÚTIL….
A Fabián Fuentes Barberi, Primero lo acomodaron en Comunicación Social, ese lugar donde muchos llegan con CERO creatividad pero sí mucha mediocridad, como el mismo encargado de la oficina, Alfonso Vargas, que se ha convertido en un sirviente que terminó cargando cables.
SIGAMOS…
Dicen que el paso por Comunicación de Fabian Fuentes, el consuegro de Faviola y acusado de ser golpeador de mujeres, fue más discreto que útil, pues es de esos perfiles que nadie recuerda por lo que hizo, sino por lo que nunca hizo, tal como lo sigue practicando en el DIF.
Pero en Trejolandia nadie se queda sin silla si tiene padrino, o en este caso, madrina, LA MADRINA FAVIOLA CORREA, porque no solo lo metió a la nómina para que lo mantenga el gobierno sin saber hacer nada, sino porque es FAMILIA, pues es el papá del novio de su hija y con su ineficiencia Y TODO, pues ahí sigue.
Así es, FAVIOLA CORREA, le consiguió la chamba y lo puso a que lo mantenga el DIF, ese santuario institucional que debería ser refugio social y que en esta historia parece más sala de espera del nepotismo… y ahora de golpes contra las mujeres.
Y aquí es donde el guión se pone más oscuro que sarcástico.
Porque, según versiones que ya circulan en voz baja y fuerte, el personaje no solo arrastra ineficiencia… también denuncias. Señalamientos por violencia que, de confirmarse, deberían prender todas las alarmas. Pero ya sabemos cómo funciona el algoritmo de TrejoLandia: si el problema incomoda, se minimiza; si salpica, se esconde.
Porque lo más inquietante no es el nombre, sino el patrón. Funcionarios cuestionados que siguen en nómina, protegidos por la telaraña invisible del compadrazgo institucional. Un sistema donde las denuncias pesan menos que los apellidos y donde la gravedad depende del círculo social.
Y claro, no falta el toque tragicómico: historias de retenes, llamadas salvadoras y puertas que se abren mágicamente cuando alguien dice “trabajo en el municipio”. El clásico pase VIP de TrejoLandia, donde la ley aplica… dependiendo del contacto.
Lo irónico, o lo macabro, según se mire. es que todo esto ocurra alrededor de instituciones que deberían representar lo contrario: protección, cuidado, integridad. Porque cuando el discurso habla de valores y la realidad muestra otra cosa, el humor negro deja de ser chiste y se vuelve crónica.
Aquí no se trata de linchar en palabras, sino de exigir en preguntas. Si hay denuncias, que se investiguen. Si hay víctimas, que se escuchen. Y si hay funcionarios señalados, que respondan. Porque lo verdaderamente triste no es el escándalo… es la costumbre.
TrejoLandia vuelve a hacerlo: convertir lo grave en rutina y lo indignante en paisaje. Pero ojo, porque hasta los parques temáticos se desgastan cuando el público deja de reírse.
Y mientras tanto, la pregunta sigue flotando en el aire, más pesada que cualquier comunicado: ¿cuántos capítulos más necesita esta serie para que alguien apague la función de Fabián Fuentes, el consuegro de Faviola acusado de ser un golpeador de mujeres?
Señora Faviola, no es una seguridad, pero sí un patrón… ¡Y EL QUE AVISA, NO TRAICIONA!
Y AHORA… UN POEMA Y UN RECUERDO
LA DEL ESTRIBO
Y ahora sí, me voy… pero no sin dejarte la última postal de TrejoLandia, porque el cierre también trae premio.
Dicen que el miedo no anda en burro… y en esta administración ya hasta oficina tiene. Porque la famosa sala de juntas al lado del despacho del michoacano Mauricio Trejo ahora parece cibercafé noventero: pantallas, cámaras, cables y esa vibra de “te estoy viendo aunque no me veas”.
Sí, literal. El Big Brother municipal ya tiene domicilio oficial. Un mini C5 casero donde dicen, el propio michoacano y su bola de jumentos, monitorea quién entra, quién sale, quién susurra y quién respira fuerte, quién se echa un pum, quien boteza, quién va al baño, quién lo está viendo feo, quién voltea a las cámaras, quién le graba de frente, quién le graba el de atrás, quien pasea en los pasillos y quién circula por donde él pasa.
Porque cuando la paranoia entra por la puerta, la privacidad sale por la ventana.
- DARÍO CARRILLO, EL DE LA INFORMÁTICA
- una de las empleadas del Mpio. que frecuentemente ven por el C$
La narrativa es sencilla: el michoacano quiere el control total, porque hace mucho tiempo perdió el control de sí mismo.
Cámaras por todos lados, chats bajo lupa y teléfonos que ya no son celulares… son sospechosos portátiles. Aquí ya no trabajas en presidencia, trabajas en La Casa de los Famosos versión burócrata.
Y en medio del set, el operador estrella: el área de informática convertida en policía digital: Darío Carrillo. Vigilando pantallas, rastreando conversaciones y jugando al CSI municipal. Todo muy tecnológico… menos la confianza.
Porque cuando un gobierno prefiere vigilar a sus empleados antes que gobernar la ciudad, algo ya se rompió. Y no fue el sistema… fue la calma.
Dicen que el origen de la paranoia tiene historia: oficinas revisadas, rumores filtrados y esa obsesión por saber quién habla con quién. El síndrome del micrófono invisible. Ese que solo padecen los que sienten que todos conspiran contra él… (porque algo le saben), es el café de todos los días en Presidencia y Trejo, es la víctima principal de su propio miedo. (aguas porque te oyen 🤐🤐🤐)

Pero bueno, así cierra este capítulo: TrejoLandia versión 1984 con WiFi municipal. Un gobierno donde la sala de juntas ya no es para acuerdos… es para monitoreo. Donde la política dejó de ser gestión y se volvió vigilancia.
Dicen que la paranoia es taaaaaan grande, que el michoacano manda escanear su oficina a ver quién lo está oyendo y quién lo mira, como aquella vez que se sentó con el sobrino de Andrés Manuel López Obrador para negociar cómo iban a quedar con el desarrollo que el sobrino del ex mandatario emanado de Morena, quiere levantar en San Miguel de Allende, porque claro, no solo cerraron con un apretón de manos, cerraron con la promesa de VARIOS MILLONES DE PESOS 🤑🤑🤑🤑 y obvio, estar de acuerdo en cuánto cuesta “la del puebla“, lo tiene intranquilo.
Así de grande es el miedo…

Y mientras aquí se juega al Gran Hermano con presupuesto público, en otros rumbos la cosa no canta mejor.
Porque este fin de semana, mientras unos revisaban cámaras, otros revisaban copas.
Allá en LEÓN, Guanajuato, entre toros, afters y brindis largos, la política volvió a demostrar que a veces la agenda pública se escribe en servilletas.
Fiscal, diputados y fiesta. Carpetas sin resolver, pero gargantas bien hidratadas. Porque en este país hay funcionarios que investigan menos DE LO QUE que celebran.
Así está el panorama: unos vigilando fantasmas en oficinas, otros brindando en plazas de toros, y la ciudadanía viendo cómo el país se convierte en tragicomedia itinerante.
EN LA FOTO. el Fiscal del Estado: Gerardo Vázquez Alatriste, embotado, alegre, en el after de la corrida de toros de la Plaza de toros La Luz, donde también andaban los diputados del PAN, Jorge Espadas y Roberto Carlos Terán.

Ahora sí, me voy. No sin antes desearte que arranques la semana con buen humor… porque si algo nos queda en este circo político, es la risa para no llorar.
Nos leemos pronto. Y ya sabes: en Trejolandia el show nunca se acaba… solo cambia de escenario y ya te platicaré qué tanto revisan en las cámaras (¡¡¡¡¡MIENTRAS TANTO NO USES TU CELULAR EN PRESIDENCIA, QUE TE HABLEN POR CONMUTADOR!!!!). 🖤📰✨
QUE PASES UNA SEMANA FELIZ…





