A los pies del Calvario, el lugar a donde llegará la Presidenta de México, en Cruz del Palmar

REDACCIÓN | NEWS

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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- En Cruz del Palmar el ambiente cambió desde arrancar la semana. No fue chisme ni imaginación colectiva: algo se sentía raro. Más camionetas, más gente “del gobierno”, más movimiento del habitual en las calles de esta comunidad otomí (Hñähñu) que carga historia, identidad y resistencia.

Al principio pensaron que era lo de siempre: Servidores de la Nación caminando casa por casa, censando, preguntando, acercando apoyos. Nada fuera de lo normal. Pero no. Esta vez no era rutina.

Cruz del Palmar no es cualquier comunidad. Es de esas que no soltó sus raíces, donde las lideresas enseñan otomí, donde las niñas y los niños cantan el himno en su lengua, donde la memoria no se guarda en libros sino en la voz. Allá arriba, en una colina, su Capilla Histórica mira el paisaje con una cruz de rasgos indígenas, de esas que cuentan sin palabras cómo fue la evangelización y cómo los pueblos originarios resignificaron todo sin dejar de ser ellos.

Aquí la naturaleza también habla: senderos para caminar, cerros para desconectarse, rutas que te obligan a bajar el ritmo y a recordar que México no solo está en las ciudades.

Y entonces se supo.

La visita no era casual. Eran los encargados de logística y giras del gobierno federal, preparando la llegada —este domingo— de la Presidenta de los Estados Unidos Mexicanos, Claudia Sheinbaum Pardo, quien pisará por primera vez Cruz del Palmar.

Pero la historia no se queda en el protocolo.

Esta comunidad también se volvió ejemplo nacional de algo que antes parecía imposible: que el dinero sí llegue. Que ya no se quede en el camino, ni en los bolsillos, ni en los “moches”, ni en la triquiñuela.

Con el Plan de Justicia para los Pueblos Originarios, Cruz del Palmar recibe recursos de manera directa a través del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social, en su componente indígena. Agua, drenaje, electrificación, salud, educación… decidido en asamblea, administrado por la propia comunidad, con cuentas claras.

Ahí está la prueba: la calle principal, donde se ubica el SABES, su bachillerato, ya luce un tramo largo de pavimentación. Bien hecho. Sin intermediarios. Con dinero directo a los delegados, a las manos de la gente, más un cachito que ellos mismos cooperaron. Sin pedir favores. Sin agachar la cabeza.

Solo proyecto, facturas y cuentas claras.

Por eso desde ayer por la mañana empezaron a llegar los camiones: estructuras para templetes, carpas, vallas. Todo se arma frente al panteón comunitario, ese que ya cercaron y mejoraron, y donde dejaron claro algo muy suyo: “aquí no traigan muertos de otro lado”, porque ese espacio lo hicieron para los suyos.

Ahí será el evento. Ahí se reunirán pueblos originarios del noreste de Guanajuato y de Querétaro, junto con autoridades federales, estatales y municipales.

Cruz del Palmar no solo espera a la presidenta.
Espera ser escuchado, como ya aprendió a hacerse escuchar: con identidad, con organización y con dignidad.

 

 

 

Sheinbaum llega a Cruz del Palmar con agenda indígena, el corazón del Plan de Justicia

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