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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- La colonia San Luis Rey amaneció con un nudo en la garganta. La noche del 27 de diciembre, mientras preparaba las ollas, los cuchillos y la carne para la venta de carnitas del domingo, Don Chava, el carnicero de toda la vida, fue asesinado a balazos dentro de su propio negocio.
Ahí donde todos lo saludaban, donde los niños le pedían chicharrón y donde él, sin fallar un solo fin de semana, se dejaba la vida trabajando.
Don Chava, originario de la comunidad La Venta, era de esos hombres de barrio: callado, trabajador, sin lujos y sin pleitos. La gente dice que su oficio lo mantenía vivo y que su negocio era su orgullo.
No murió por enfermedad, no murió por edad… lo mataron los balazos, justo mientras se preparaba para otro día de trabajo, como tantos en su vida.
Anoche estaba solo. Su familia, que normalmente lo acompañaba, ya se había retirado. El chalán también se había ido. En cuestión de segundos, llegaron hombres armados y descargaron al menos siete tiros, según escucharon los vecinos. Ahí cayó. Ahí terminó todo. Ahí comenzó el duelo del barrio.
Horas después del ataque, los vecinos comenzaron a llegar en silencio. Dejaron veladoras y un rezo frente al local. “¿Por qué a él? ¿Por qué si solo trabajaba?”, repetían. Nadie entiende, nadie encuentra lógica. En cada testimonio, se escucha lo mismo: dolor, incredulidad, miedo.
La Fiscalía del Estado de Guanajuato abrió una carpeta de investigación y, de acuerdo con los primeros datos, una de las principales líneas de investigación apunta al posible cobro de piso. No está confirmado, pero es la versión que se escucha entre los propios agentes y la gente del barrio, quienes temen que esto sea solo el inicio de algo que ya se venía venir.
“Dicen que no quiso pagar… dicen que por eso vinieron. Pero eso solo lo saben él y Dios”, murmuran los vecinos, con la voz quebrada.
Pero no eran los únicos. La noche de ayer, elementos ministeriales también platicaron con los vecinos y la frase “cobro de piso” también se escuchó varias veces.
Hoy, la colonia San Luis Rey no huele a carnitas, como cada domingo. Huele a pólvora, a rezos y a miedo. Huele a injusticia.
Ya Don Chava no abrirá más su negocio. Ya no habrá frases ¿Qué le damos? con su voz. Será solo su legado que dejó en su familia. Ya no habrá historias de madrugada ni manos llenas de trabajo. Le arrebataron la vida, no el cansancio.
Que descanse en paz, Don Chava. El barrio no olvida. El barrio llora. El barrio exige respuestas.

