REDACCIÓN | NEWS
newssanmiguel@gmail.com
SAN MIGUEL DE ALLENDE.- En el discurso oficial hay perspectiva de género, campañas, fotografías, frases bonitas, eventos y hasta llamados para que las mujeres denuncien. Pero cuando las denuncias alcanzan a personajes incrustados en el poder, parece que la perspectiva cambia… pero de banqueta.
El caso de Jorge Salas Luna, director de Tránsito y Movilidad de San Miguel de Allende, vuelve a poner sobre la mesa una pregunta bastante incómoda: ¿de qué sirve pedirle a una mujer que denuncie si después el propio aparato gubernamental mantiene en funciones al servidor público señalado?
Salas Luna fue vinculado a proceso por un caso de hostigamiento sexual contra una compañera de trabajo y ha enfrentado otros señalamientos públicos relacionados con su desempeño.
Sin embargo, lejos de quedar políticamente apartado mientras se desarrolla el procedimiento, regresó y actualmente continúa apareciendo en el directorio oficial del Gobierno Municipal como titular de Tránsito y Movilidad.
Sí: vinculado a proceso, pero despachando.
Porque en San Miguel parece que algunas campañas contra la violencia de género vienen con letras chiquitas: aplican restricciones cuando el denunciado es cuate del poder.
MUCHO “NO ESTÁS SOLA”… HASTA QUE TOCAS INTERESES
La contradicción resulta todavía más fuerte porque el propio Gobierno Municipal ha presumido públicamente políticas de protección a las mujeres y ha difundido mensajes en los que llama a identificar la violencia y denunciarla. Incluso ha sostenido que las mujeres tienen derecho a vivir libres de violencia sexual, laboral, institucional y de cualquier otra modalidad.
Muy bonito. El problema comienza cuando esas palabras tienen que abandonar el boletín de prensa y caminar hasta las oficinas del gobierno.
Porque el caso Salas Luna no desapareció por arte de magia y, pese a ello, el funcionario sigue dentro de la estructura municipal.
Y entonces la pregunta es inevitable: ¿qué mensaje recibe una trabajadora municipal que está pensando en denunciar a un superior? ¿Que denuncie?¿Que aguante? ¿O que denuncie y después tenga que verlo regresar a trabajar como si nada hubiera pasado?
Y EN GUANAJUATO TAMPOCO SOBRAN LOS CASTIGOS EJEMPLARES
Esta discusión coincide con otro caso que esta semana volvió a provocar indignación.
Juan Carlos Guillén Hernández, exdiputado local del PAN y exdirector General de Cobertura y Profesiones de Educación Media Superior y Superior de la Secretaría de Educación de Guanajuato, fue sancionado por abuso de funciones derivado de actos de violencia laboral, acoso y hostigamiento sexual contra una subordinada.
El Tribunal de Justicia Administrativa tuvo por acreditadas conductas que incluyeron tocamientos, insinuaciones y comentarios denigrantes. ¿La sanción? ¡Un año de inhabilitación!, sí, un año solamente.
La sanción comenzó el 16 de abril de 2026 y termina el 16 de abril de 2027, según el registro oficial de servidores públicos sancionados.
O sea, para semejante expediente, el sistema administrativo le puso prácticamente un año sabático.
Legalmente podrá ser la sanción correspondiente al supuesto bajo el cual fue juzgado. Socialmente, resulta difícil no preguntarse si semejante castigo alcanza para mandar un mensaje contundente contra el abuso de poder y la violencia hacia las mujeres.
EL ELEFANTE —PATRIARCAL— EN LA PRESIDENCIA
Y aquí aparece otro asunto imposible de ignorar. El gobierno que mantiene a Salas Luna dentro de su estructura está encabezado por Mauricio Trejo Pureco, un alcalde que también ha enfrentado señalamientos públicos por expresiones y actos considerados violentos contra mujeres.
En junio de 2024, la entonces gobernadora electa Libia Dennise García condenó públicamente las expresiones que Trejo dirigió contra una periodista de San Miguel de Allende. La Procuraduría de los Derechos Humanos de Guanajuato también determinó violaciones a derechos de la comunicadora y pidió una disculpa pública.
La diputada de Morena Jenny García lo llamó misógino y violentador de mujeres ….
Por eso resulta difícil separar el caso Salas del contexto político en el que ocurre.
Cuando desde arriba se normaliza confrontar, descalificar o violentar verbalmente a mujeres que incomodan al poder, abajo el mensaje puede terminar siendo todavía peor: aquí no pasa nada mientras tengas quién te cubra la espalda.
Y eso es justamente lo que debería preocupar.
SI FUISTE VÍCTIMA, DENUNCIA Y DA SEGUIMIENTO
El caso de Jorge Salas Luna también deja una responsabilidad pendiente para las instituciones: garantizar que cualquier mujer que denuncie pueda hacerlo sin represalias, intimidaciones ni miedo a perder su trabajo.
- Por eso, si alguna mujer considera haber sido víctima de acoso, hostigamiento, abuso de autoridad o cualquier conducta posiblemente delictiva atribuible a Jorge Salas Luna, es importante acudir directamente ante las autoridades competentes, presentar su denuncia y, si ya existe una carpeta, consultar formalmente su estado y darle seguimiento.
No se trata de condenar anticipadamente a nadie: los delitos deben probarse ante los tribunales y toda persona conserva sus derechos procesales.
Pero presunción de inocencia tampoco significa silencio institucional ni abandono de las víctimas.
Las mujeres llevan años escuchando la misma frase: “denuncia, no estás sola”. El problema comienza cuando finalmente denuncian y descubren que, del otro lado, el señalado tiene oficina, cargo, estructura gubernamental y amigos.
Porque entonces la lucha contra la violencia de género deja de ser política pública y termina convertida en lo peor que puede convertirse una causa: un bonito cartel pegado en la pared de una oficina donde nadie quiere ver lo que pasa adentro.