Uno de los momentos más significativos fue el mensaje virtual enviado por el embajador de Filipinas en México, Arvin Reyes De León, quien destacó la cercanía cultural entre ambos pueblos y la importancia de seguir fortaleciendo los vínculos de amistad, cooperación y entendimiento mutuo.
El diplomático resaltó que la relación entre México y Filipinas no solo está escrita en los libros de historia, sino que también vive en la gastronomía, las tradiciones, la fe, el lenguaje y las costumbres que ambas naciones comparten desde la época colonial.
Entre los asistentes destacaron la diputada Antares Vázquez Alatorre; representantes del Gobierno de Guanajuato en nombre de la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo; la cónsul de Filipinas en México; funcionarios municipales y representantes de diversos sectores sociales.
También estuvieron presentes el alcalde de Celaya, Juan Miguel Ramírez Sánchez; los regidores morenistas Óscar Omar Cortés, Diana Baena y Sandra Araceli Tapia; así como el excandidato a la alcaldía de San Miguel de Allende, Osvaldo García.
La lista de invitados incluyó además al jefe de gabinete del gobierno municipal, Ramón Medellín, y al diputado federal morenista Antonio Chaurand, entre otros representantes políticos y sociales.
Más allá del protocolo, el encuentro sirvió para recordar que México y Filipinas comparten una de las historias de intercambio cultural más importantes del Pacífico.
Durante siglos, el Galeón de Manila transportó no solo mercancías como seda, especias y porcelana, sino también ideas, tradiciones, ingredientes y expresiones culturales que terminaron formando parte de la identidad de ambos pueblos.
Los organizadores destacaron que la cocina fue el vehículo ideal para hablar de esa herencia común. Ingredientes, técnicas y sabores que cruzaron océanos hace cientos de años hoy siguen presentes en los platillos de ambas naciones, convirtiendo a la gastronomía en un puente vivo entre Asia y América.
Con este encuentro, San Miguel de Allende volvió a consolidarse como un espacio de diálogo internacional, intercambio cultural y promoción de la diversidad, utilizando la comida como lenguaje universal para acercar a dos pueblos que, pese a la distancia geográfica, comparten una historia profundamente entrelazada.

