El infierno de Doña Tere, comerciante de nopales, en manos de la policía de San Miguel de Allende

REDACCIÓN | NEWS

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SAN MIGUEL DE ALLENDE, GTO.– A Doña Tere la conocen desde hace años en la zona del Oratorio. Ahí, frente a la parada del camión, entre nopales, tortillas, verduras, hierbas y comida casera, se gana la vida desde hace décadas. Tiene 63 años de edad. Es sanmiguelense. Es comerciante de toda la vida. Y ayer, al mediodía del 15 de mayo, terminó en los separos municipales como si fuera una peligrosa criminal.

Todo ocurrió frente a decenas de personas: marchantas, clientes, estudiantes, gente que esperaba el camión y vecinos de la zona. Según testigos, hasta el puesto llegaron dos elementos de Policía Municipal, entre ellos una mujer identificada como Mayra Mendoza Hernández, a quien incluso otros policías conocen como “Mayra Angélica Mendoza Hernández”.

La acusación contra Doña Tere fue absurda: dijeron que ella, a sus 63 años, consumiendo medicamento por su hipertensión y su diabetes,  estaba en estado de ebriedad.

Doña Tere toma medicamentos diariamente y, según su familia y compañeros comerciantes, el alcohol ni siquiera le está permitido por su condición médica.

Aun así, los policías insistieron y sin mostrar pruebas, sin explicaciones, sin una infracción previa y sin sentido común.

Los testigos narran que Doña Tere estaba vendiendo en su puesto, sentada esperando la clientela para poder juntar dinero para apoyar a sus hijos que no la están pasando nada bien, pues desde que llegó a la alcaldía el michoacano Mauricio Trejo Pureco, a ellos y a otros comerciantes, solo se ha dedicado a maltratarlos, a humillarlos y ponerles el pie para que no sobrevivan del comercio.

La familia de Doña Tere es una de ellas.

Este mediodía de viernes, la elemento de Policía identificada como Mayra Mendoza Hernández, llegó junto con otro policía para comenzar a gritarle a Doña Tere, y como ella les respondió, la elemento Mayra Mendoza le dio una cachetada, mientras el otro policía que la acompañaba la cometía.

Como Doña Tere seguía gritando, al igual que lo hacían los niños que estaban en la zona, reclamando que eso era un abuso de autoridad, que  la dejaran en paz, que ella solamente estaba trabajando, que sus problemas de salud la podrían afectar.

Las demás comerciantes quisieron intervenir pero llegaron más policías que al parecer los amedrentaron y amenazaron de que si se metían, también a ellos “se los cargaban”. El miedo los paralízó.

Porque, según denuncian, la policía Mayra Angélica Mendoza comenzó a amenazarlos también, porque dicen, tiene años haciéndolo, tiene daños siendo protegida y tiene años aplicando su propia ley, porque ellos han convertido a San Miguel de Allende en un pueblo sin Ley..

Cinco policías contra una mujer de 63 años

La situación escaló rápido.Doña Tere tiene ambas muñecas delicadas por fracturas anteriores y aún así, denuncian que fue sometida con violencia.

Testigos aseguran que durante el forcejeo la policia de San Miguel de Allende,  Mayra Angélica Mendoza Hernández,  la golpeó, incluso le dio cachetadas mientras intentaban subirla a la unidad.

Como si eso no fuera suficiente, llegaron otros cinco elementos de apoyo para detener entre todos a una mujer de la tercera edad que vendía nopales y tortillas.

Doña Tere no andaba armada; doña Tere no traía rifles, ni tampoco estaba vendiendo sustancias ilícitas. Es solo una comerciante de 63 años trabajando bajo el sol frente al Templo del Oratorio.

Pero en el San Miguel de Allende del gobierno de Mauricio Trejo Pureco parece que seis policías sí pueden movilizarse rápido cuando se trata de someter a una señora enferma… aunque para atender emergencias reales muchas veces nunca aparezcan.

TODO EMPEZÓ CON LA MAMÁ DE LA POLICÍA MAYRA MENDOZA

De acuerdo con una de las hijas de Doña Tere, el conflicto comenzó hace aproximadamente dos semanas. Ese día, una trabajadora del área de limpia del gobierno municipal, del que no recordaron su nombre (pero ya estamos rastreando) barría la zona y, accidentalmente, aventó mercancía del puesto de Doña Tere con la escoba.

La comerciante solamente le pidió que tuviera cuidado. Pero la mujer de Limpia, poderosa con su escoba en la mano,  comenzó a alterarse y presuntamente respondió que ella hacía “lo que le daba la gana” porque tenía mucho poder y que hasta le iba a echar a su hija que policía, es decir, Mayra Angélica Mendoza Hernández.

Así pasaron dos  semanas , y fue ayer, viernes 15 de mayo, que la policía Mayra Mendoza se le “apareció” directamente en el puesto de Doña Tere para acusarla de estar ebria, de asustarla, de amedrentarla, de usar el uniforme y a un policía cómplice como armas para infundir miedo.

Entre el forcejeo y las ganas de defenderse, Doña Tere fue subida a la patrulla… Mayra Angélica Mendoza, un policía cómplice y 3 más, terminaron llevándosela detenida.

Para la familia y comerciantes de la zona, esto no fue un operativo policial: fue una venganza disfrazada de autoridad.

EL INFIERNO CONTINUÓ EN LOS SEPAROS

La familia de Doña Tere asegura que el abuso no terminó con la detención. Ya en separos, Doña Tere fue llevada a una de las celdas, por petición de Mayra Angélica Mendoza Hernández, fue revisada por dos jóvenes paramédicas identificadas como Tania Carbajo, de 23 años, y Michelle Reyes, de apenas 18 años.

De Tania Carbajo, ya se habían recibido varias quejas antes de que atendiera a Doña Tere, pues la acusan de no soltar el celular, de hacer mal su trabajo, de comportarse de manera grosera y prepotente y simplemente no brindar bienestar. 

Según la denuncia de la familia, una de ellas, es decir Tania Carbajo, la identificaron por su ca bello chino y traer en la nariz  un aro “como los que usan los ganaderos para los bueyes”, mientras que la otra, es decir Michelle,  habría llegado para “auxiliarla”.

Durante la revisión médica, Doña Tere informó que era hipertensa y diabética. También les manifestó que había sido golpeada por la oficial que la detuvo.

Pero, según la denuncia, las paramédicas asentaron en el reporte que no presentaba lesiones, ni circunstancias de salud, ni nada, como si doña Tere estuviera “super bien”.

Además, aunque detectaron que tenía la glucosa alta, nunca informaron adecuadamente al juez ni activaron atención médica inmediata.

Doña Tere pidió agua. Pidió ayuda. Dijo sentirse mal. Pero nadie le hizo caso.

La situación terminó empeorando tanto que su propia familia tuvo que trasladarla posteriormente al Hospital General por sus medios, debido a la crisis de presión y azúcar derivada del susto, el estrés y la agresión, provocado por la presunta venganza de la policía Mayra Angelica Mendoza, sus compañeros cómplices y la mala atención de las paramédicas Tania y Michelle.

UN GOBIERNO CADA VEZ MÁS LEJOS DE LA GENTE

El caso ha comenzado a generar indignación entre comerciantes y vecinos del Oratorio, quienes cuestionan cómo es posible que exista tanta fuerza para detener a una mujer enferma y de la tercera edad, mientras los problemas reales de inseguridad siguen creciendo en colonias y comunidades.

Porque mientras San Miguel presume premios turísticos, calles bonitas para la foto y eventos de lujo, en las calles la realidad es otra:

  • Comerciantes intimidados, adultos mayores golpeados y policías actuando con prepotencia contra la gente que menos puede defenderse.

Y hoy, Doña Tere, la señora de los nopales y las tortillas, terminó en el hospital después de haber sido tratada como si fuera una amenaza pública.

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