Caso Ferro – Crisanta: de pleito familiar a un caso público

REDACCIÓN | NEWS

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El caso ya no se discute en tribunales solamente: se pelea en medios, en conferencias y con documentos que se responden golpe por golpe.

 

SAN MIGUEL DE ALLENDE.- El caso entre el diputado de Morena Ricardo Ferro Baeza y Crisanta Victoria Torres Brewer ya se convirtió en algo más que un conflicto legal: hoy es una guerra abierta de comunicados, ruedas de prensa y posicionamientos públicos.

Lo que comenzó como un tema privado tras la muerte de Luis Ferro de la Sota, donde el hijo —hoy diputado— fungía como albacea, escaló cuando ese mismo hijo llegó al Congreso.

Ahí cambió todo.

Porque lo que antes era una disputa familiar, hoy se mide bajo otra lupa: la del poder público, donde la exigencia ciudadana es clara: honestidad, transparencia y conducta intachable.

La historia tomó fuerza cuando Crisanta apareció en el Congreso del Estado para denunciar públicamente al legislador.

Ahí, frente a medios, lanzó una acusación directa:

  •  👉 Que existe una pensión alimenticia ordenada por un juez que no ha sido cumplida
  • 👉 Que hay bienes heredados que no han sido entregados
  • 👉 Y que todo esto constituye violencia patrimonial

Su mensaje fue simple, pero contundente: “Solo estoy pidiendo lo que me corresponde, ni un peso más”.

LA RESPUESTA DE FERRO: “NO HAY VIOLENCIA”

Una semana después de esa conferencia de prensa en el edifico del Congreso del Estado, para ser específicos, el 22 de abril, llegó la respuesta del diputado.

En un comunicado, Ferro intentó bajar la intensidad del caso, asegurando que: se trata de un asunto entre particulares, no tiene relación con su cargo público, no ha ejercido violencia patrimonial y no existe resolución en su contra.

Además, sostuvo que el inmueble en disputa no es “herencia directa”, que viene en el testamento, pero:

  • Forma parte de una sociedad mercantil
  • Existe un bien en garantía al que la denunciante tiene acceso

 En pocas palabras, su defensa se centra en dos ejes: legalidad y desmarque político.

EL DOCUMENTO QUE REAVIVA EL CONFLICTO

Pero la historia no se quedó ahí. El abogado de Crisanta, Juan Ponciano Hernández, respondió con un documento público que vuelve a encender el caso… y que contradice directamente al diputado. El texto, difundido como réplica sobre su comunicado donde se deslinda el legislador, lanza dos temas que no son menores:

  • 👉 Fue requerido legalmente como albacea para pagar la pensión
    👉 ¿Cumplió o no cumplió con ese mandato?

Según el documento compartido por el aboagado, la respuesta es clara: no cumplió.

El documento no se queda en lo mediático. Va más allá: Afirma que ya existe una declaratoria de incumplimiento. Señala que la Fiscalía habría iniciado acción penal por omisión y sostiene que el delito se configuró cuando Ferro aún era albacea.

Además, desmonta la versión del diputado sobre la propiedad: Asegura que los bienes sí forman parte de la herencia, que la sociedad mercantil mencionada está incluida en la masa hereditaria y que el testamento ordena entregar el hotel “Cascada Vieja” a Crisanta.

Aquí está el corazón del conflicto.

La defensa de Crisanta sostiene que no pagar la pensión, no entregar la herencia y retener bienes y recursos, sí es violencia patrimonial, conforme a la ley en Guanajuato.

Y eso cambia completamente la narrativa, ya no es sólo dinero… es un tema de derechos.

ANÁLISIS: CUANDO EL PODER CAMBIA LA HISTORIA

El caso Ferro vs Crisanta tiene un punto de quiebre muy claro, el momento en que el hijo se convirtió en diputado.

Porque desde ahí el conflicto dejó de ser privado, se volvió tema público y pasó a ser evaluado políticamente.

Hoy no sólo se discute si debe o no pagar, se discute si un funcionario puede evadir responsabilidades mientras ocupa un cargo.

Todo indica que esto no va a parar. La defensa de Crisanta ya dejó claro que seguirá hasta el final, hasta que se respete la voluntad del padre y los derechos de la viuda.

Y mientras eso pasa, el caso seguirá creciendo, en tribunales, en medios y ahora en la opinión pública.

Esto ya no es un pleito familiar, porque cuando el poder entra a una historia privada, esa historia deja de ser privada para siempre.

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