REDACCIÓN | NEWS
newssanmiguel@gmail.com
CDMX.- A Luis Andres Morán le decían el ‘Chico Monas’ y en diciembre de 2025 fue detenido por las autoridades de la CDMX acusado de robo.
Esa vez, sus padres se hicieron virales al confrontar a policías en la alcaldía Tlalpan, les reclamaron, les gritaron que era un abuso que detuvieran a su “angelito”, que él robaba, pero no era “malo”. A Luis le decían el ‘Chico Monas’ y esa vez ( diciembre de 2025) fue detenido por robo y traer armas falsas. TODO LO SABÍAN SUS PADRES.
Posteriormente, una vez que el ‘Chico Monas’ estuvo libre, se le podía ver en las calles, así como en fotos en redes, luciendo armas falsas y amedrentando a quien se pudiera.
Hace unos días, el joven criminal fue asesinado. Luis Andrés Morán, quien era originario de Topilejo, fue atacado por dos personas en la misma zona del sur de la CDMX donde su familia se hizo famosa en meses pasados.
UN TRÁGICO FINAL
Esta es una historia que circuló en redes como espectáculo y terminó convertida en tragedia. “El Chico Monas”, pasó de ser un joven señalado por robos a protagonista de una narrativa que expone algo más profundo: el riesgo de normalizar la conducta delictiva desde casa.
Durante meses, el joven fue exhibido en distintos videos donde no solo se le señalaba por cometer robos, sino también por la forma en que su entorno más cercano reaccionaba: defensa constante, confrontaciones y una aparente justificación de sus actos.
En lugar de un alto, hubo respaldo. En lugar de corrección, hubo confrontación con la autoridad.
Esa dinámica no pasó desapercibida. En redes sociales, el caso se viralizó, convirtiendo la situación en un fenómeno mediático donde el foco dejó de ser la conducta y pasó a ser el espectáculo.
El desenlace fue violento.
Luis murió en un hecho armado que, de acuerdo con versiones difundidas, estaría relacionado con conflictos previos.
La historia del “Chico Monas” no es solo un caso viral. Es un recordatorio de que detrás de cada hecho violento hay decisiones, contextos y omisiones que también pesan.
Y que, en muchos casos, lo que no se corrige a tiempo… termina cobrando factura.


