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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- Durante las últimas dos semanas, el mundo se quedó con el ojo cuadrado: un lanzamiento brutal, vueltas alrededor de la Luna, una cápsula cayendo en el océano… y un rescate en altamar que salió perfecto.
Todo parecía sacado de película. Pero detrás de ese logro hay algo que pocos saben: la mano de un sanmiguelense estuvo ahí.
Su nombre es Manuel Retana. Sí, el mismo que hace años caminaba los pasillos de la secundaria Leobino Zavala en San Miguel de Allende, soñando en grande… soñando con llegar a la luna. Y no era puro rollo. Manuel iba por las mejores calificaciones, no por presumir… sino porque sabía a dónde quería llegar.
Hoy, ese sueño lo llevó directo a la NASA 🚀
🌌 EL DETALLE QUE CAMBIA TODO
Manuel no llegó a ver la misión… fue parte de ella.
Durante 5 años trabajó en el ECLSS (Environmental Control and Life Support System), el sistema que, sin exagerar, mantiene vivos a los astronautas en el espacio.
Es el corazón invisible de cualquier misión espacial.
Se encarga de:
- 🌬️ generar oxígeno
- 💨 eliminar CO₂
- 💧 reciclar agua (sí, hasta la más incómoda 😅)
- 🌡️ regular temperatura y presión
- 🧼 limpiar el aire
Este sistema se usa, por ejemplo, en la Estación Espacial Internacional, donde los astronautas pueden vivir meses sin regresar a la Tierra.
En corto, sin el ECLSS:
👉 no hay aire
👉 no hay agua
👉 no hay vida
Así de claro.
Y sí…
👉 todo lo que ayudó a sobrevivir a la tripulación del Artemis llevaba algo de San Miguel.
💬 EL MOMENTO MÁS HUMANO
Pero más allá de la tecnología, lo que pegó fue lo humano. Manuel lo dijo sin filtros:
“Más importante aún, pude compartir esto con mis seres queridos de México… Fue el primer lanzamiento de mi hijo, de mi esposa y de mi familia”.
Porque sí, detrás del ingeniero hay un papá, un esposo… un chavo que nunca olvidó de dónde viene.

Foto Tomada de las redes sociales de Manuel Retana.
📚 EL PROFE QUE LO VIO VENIR
En San Miguel, la historia también se sintió.
El maestro Raúl Martínez Lara, de la Leobino Zavala, le soltó algo que pega directo:
“Habías decretado estar en la NASA en secundaria… ya lo cumpliste. Te dije que el límite era el cielo… y ya llegaste más arriba”.
Y Manuel, desde la NASA, respondió con esa humildad que no se compra:
“Claro que sí, Profe… le pregunté cómo sacar un 10 y me dijo que el 10 era vanidad… pero vea, hasta que pude conseguirlo. Así se cumplen las metas, una por una”.
🧠 ORGULLO QUE SE SIENTE
Otra voz que se sumó fue la maestra Anilú Robledo, quien no dudó en reconocerlo:
“Eres un orgullo para San Miguel de Allende y para todo México… admirable tu dedicación y más aún compartir este momento con tu familia”.
🌎 DE UN SALÓN… AL ESPACIO
Manuel lo tiene claro:
todo empezó en esas aulas.
“En la Leobino aprendí ciencias, matemáticas, música, artes, lenguas, historia… todo eso hoy me trajo a este lugar tan lejos y tan cerca”.
🔥 Y LA NETA…
En un país donde muchas veces nos venden que no se puede,historias como esta te sacuden.
Porque no es cuento:un morro de San Miguel soñó con la luna… y hoy ayuda a que otros lleguen vivos allá arriba.
Así, sin hacer ruido… pero haciendo historia.
