Tres Raíces arma vendimia de medallas y pone a Guanajuato a brindar con el mundo

REDACCIÓN | NEWS

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SAN MIGUEL DE ALLENDE.- La vinícola guanajuatense Tres Raíces, rompió corchos en competencias internacionales al sumar 54 medallas y confirmar que el Bajío ya no es sorpresa… es potencia enológica.

Del campo de Dolores Hidalgo a la mesa global: vino mexicano con etiqueta premium. No es moda, es terroir con actitud. La vinícola Tres Raíces volvió a hacer ruido en el mapa mundial del vino tras conquistar 54 medallas en concursos internacionales, consolidándose como una de las casas más premiadas del país y empujando el nombre de Guanajuato directo a las cartas del buen beber global.

La hazaña no cayó del cielo.

Detrás hay años de viñedo, barrica y paciencia. La bodega, ubicada en Dolores Hidalgo, ha venido escalando posiciones en certámenes de peso como Decanter, Concours Mondial de Bruxelles o Bacchus, donde etiquetas mexicanas compiten codo a codo con vinos de regiones históricas.

Y aquí es donde la cosa se pone interesante: Guanajuato ya no juega en ligas amateurs. El estado se ha consolidado como una región emergente del vino nacional, con viñedos que crecen en altura, literal,  y producen vinos más expresivos, con buena acidez, estructura elegante y personalidad marcada.

En cristiano: vinos que ya no se esconden detrás de Baja California, sino que se plantan con identidad propia.

El fenómeno no solo es romántico, también es económico. Cada medalla se traduce en turismo enológico, rutas del vino más llenas y copas que se sirven con orgullo local. La narrativa cambió: el Bajío dejó de ser tierra de tequila y cabrito… ahora también se sirve en copa balón.

Para los clavados del vino, Tres Raíces ha apostado por blends y varietales que van desde tintos con crianza en madera —más robustos y especiados, hasta rosés frescos y blancos ligeros que jalan perfecto con cocina mexicana contemporánea. Esa versatilidad es parte de la fórmula que los tiene coleccionando preseas.

Así, mientras otras regiones llevan siglos haciendo vino, Guanajuato se está armando su propia leyenda en tiempo récord. Y si algo queda claro con estas 54 medallas, es que el vino mexicano ya no pide permiso… se descorcha solo.

 

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